28 de octubre 2009 - 00:00

Estremecedor “Retrato de familia”

Estremecedor “Retrato de familia”
Tabita Peralta Lugones «Retrato de familia» (Bs.A., Emecé, 2009, 198 págs.)

Hay historias de familias que hoy se denominan disfuncionales que parecieran estar a la espera del narrador de su drama. Es el rol de Ismene, la única sobreviviente de la tragedia de Edipo. El de Horacio, en la trágica historia de Hamlet. En algunos casos, esos relatos, que se eligen para que no sean mera catarsis, tienen la distancia de la literatura y producen grandes obras. Fue el caso del extraordinario «El desierto y la semilla» de Jorge Barón Biza. Lo es ahora «Retrato de familia» de la bisnieta de Leopoldo Lugones. Ambos casos pertenecen a un linaje que inicia su trascendencia pública con un escritor (el primer pornógrafo, el Poeta Nacional) y crece en una legión de perversos, transgresores y suicidas.

A Talita Peralta Lugones le sobra qué contar de su estirpe: un bisabuelo, don Leopoldo, que fue el gran vate «que quiso escribir con todas las palabras del diccionario» (según un disparo irónico de Borges), que pasó de ácrata a fascista, que bendijo «La hora del la espada» de José Félix Uriburu y que a los 64 años, locamente enamorado de su alumna, la lolita María Emilia Cadelago, y perseguido por su hijo «Polo» que lo quiere internar en un loquero por demencia senil calenturienta, elige un Tropezón en el Tigre para suicidarse. Ese tal Polo, conocido como comisario Lugones, fue introductor de la picana eléctrica y consumado abusador de niños internados, y tuvo una hija, Susana «Piri» Lugones, la rebelde que tuvo un poco de todos los de su clan. Fue violada a los 12 años por su padrastro, el «escritorzuelo» y médico Marcos Victoria, que a pesar de su renguera, en los años 60 fue la musa de la bohemia, las letras y el periodismo porteño, se casó con el humorista, traductor y exiliado Carlos Peralta, que firmaba Carlos del Peral, y se hizo militante montonera y fue secuestrada y desaparecida en diciembre de 1977. Para que la leyenda tuviera más ecos de la Tebaida, su hermano Alejandro Peralta, rockero y propulsor del rock en los 60 se suicido «acaso por cerrar un sino feroz».

«Este (libro) parece un obra de teatro pero es una novela que sucede en Buenos Aires, París y Barcelona», explica Tabita; alterando tiempos y espacios convoca como dramatis personae a Piri Lugones, a Carlos Peralta, al «ángel de la sombra» Leopoldo Lugones, al abuelo torturador Leopoldo «Polo» Lugones, la abuela que se casó en segundas nupcias con «Marcos el violador», «la mujer, posiblemente yo» y «la protagonista, la escritura con su necesidad de obtener un texto menos confuso». Y confiesa: «A pesar de haber trabajado siempre en los márgenes de la literatura, de haber traducido un centenar de obras, de haber dirigido revistas, éste es mi primer libro de verdad». Y una implacable verdad surge violenta página tras página.

M.S.

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