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Estupendo concierto de John McLaughlin para placer de pocos
Ante menos público del que convocara en otras visitas, McLaughlin desplegó su virtuosismo durante toda la noche y a la vez fue generoso con los músicos de su banda.
Una vida signada por una gran cantidad de cosas distintas. De Miles Davis a sus recordados grupos Shakti y Mahavishnu Orchestra, de las fusiones entre el rock y el jazz a la inolvidable experiencia junto a Paco de Lucía y Al Di Meola de "Friday Night in San Francisco". Así puede describirse a John McLaughlin, guitarrista enorme, creativo, que supo tener fanáticos de a miles en nuestro país y que, quizá porque estuvo sin volver en las últimas dos décadas, o por razones ajenas a él mismo, lamentablemente no pudo llenar el Gran Rex en la lluviosa noche del viernes pasado.
Esta vez el músico inglés vino con un nuevo disco, "Black Light" y al frente de un cuarteto, The 4th Dimension, que se completa con tres solistas bien distintos: el camerunés Etienne Mbappe en el bajo (es sorprendente su virtuosismo para un instrumentista que toca con guantes), el indio Rankit Barot en la batería, y su coterráneo Gary Husband en los teclados, con algunas incursiones en una segunda batería.
Con eso, el guitarrista presentó su nuevo álbum en un tema dedicado al mandolinista hindú Uppalapu Shrinivas: "Here comes the jiis", otro a su admirado sitarista Pandit Ravi Shankar ("Panditji") y otro a su viejo compañero de aventuras Paco de Lucía, "El hombre que sabía", que habían compuesto juntos y que la muerte del andaluz no permitió registran a dúo.
El resto fueron temas anteriores, aunque no del pasado lejano. Volvió sobre el "jazz fusión", fue eléctrico y vertiginoso pero también sutil, dio espacio para el lucimiento de sus músicos (distintos y todos muy interesantes) y construyó un concierto con ciertas reiteraciones de lenguaje en algo más de dos horas. Llamó "mis tres músicos preferidos en pleno vuelo" a sus compañeros. Repitió, con una simbología muy fuerte a pocas horas de conmemorarse un nuevo aniversario del desembarco en Malvinas, que "nosotros odiamos a Margaret Thatcher", de lo que hizo cómplice al también inglés Husband. Coqueteó con el funk muy representado en su bajista y con el scat -aunque lejos de los convencionalismos jazzeros- del baterista indio. Hubo toques hindúes, un lenguaje que le es muy querido, y momentos que hicieron recordar a su colega Carlos Santana. Desplegó su virtuosismo durante toda la noche pero fue a la vez humilde y generoso con el resto del grupo. En un concierto que no se regodeó con el pasado, ya a la hora de los bises recordó a la Mahavishnu, para placer de sus seguidores, entre los que había unos cuantos músicos, con "You Know, You Know". Y nos recordó lo alto que está el piso de este músico septuagenario que conserva un aspecto juvenil envidiable.


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