6 de septiembre 2011 - 00:00

Europa es tan sólo un gran desastre

Europa es tan sólo un gran desastre
El feriado por el Día del Trabajo, nos da espacio para un par de comentarios. Casi sin darnos cuenta durante agosto las ventas en descubierto de índice S&P 500 treparon al 3.03% del total operado, el máximo desde noviembre (el récord de la crisis fue del 5.52% en agosto de 2008). Para ponerlo más claro: la proporción de alcista a bajistas cayó del 13,2 a 1 de mayo, al actual 10,7 a 1 (el punto más bajo fue luego de la caída de Lehman en septiembre de 2008: 6,5 a 1). Podemos seguir profundizando esta idea, pero lo concreto es que el número de jugadores que están previendo más bajas -tengan o no razón- es inusualmente alta. Ahora a Europa, de la que hace mucho no hablamos. El viernes último el Gobierno griego suspendió todas las conversaciones con la troika (FMI, UE y BCE), lo que se reflejo en el 50% anual que pagaban ayer sus bonos a 2 años. Desesperados por incrementarlos la capitalización del Fondo de Rescate Financiero Europeo (EFSF) las máximas autoridades económicas del Viejo Continente se reunieron el fin de semana en el lago de Cuomo. Con el Gobierno eslovaco afirmando que no piensa votar ninguna extensión hasta diciembre y la Justicia alemana decidiendo mañana si es legal el rescate a Grecia, el resultado más concreto de la reunión fue poner a Italia en el centro del escenario. El pedido casi desesperado de la administración Berlusconi para que el BCE lance un eurobono, fue replicado por Jean-Claude Trichet con que Italia debe cumplir el programa de austeridad ya acordado si es que quiere seguir recibiendo ayuda del banco. Ahora ya nadie duda que en los próximos días u horas la deuda italiana sufra una baja de calificación. Por otro lado, las frenéticas venta/compras del BCE fueron infructuosas y la tasa de los Bunds alemanes cayó mínimo de su historia en un 1,85%, mientras la de los bonos italianos trepó al 5,54%. En Bolsa, lo mejor le tocó a Londres cediendo un 3,58% mientras el Dax alemán se desplomó un 5,28%, concentrándose lo peor por el sector bancario: el otrora todopoderoso Deutsche Bank se precipitó un 8,86%.

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