21 de octubre 2016 - 23:52

“Europa sólo nos pide realismo mágico”

QUEJAS DE LOS ESCRITORES LATINOAMERICANOS EN LA FERIA DE FRANKFURT - En la feria del libro más importante del mundo se debatió el declive de las letras de nuestro continente desde hace más de tres lustros.

Constain. El colombiano lamentó el interés exclusivo por el exotismo.
Constain. El colombiano lamentó el interés exclusivo por el exotismo.
Frankfurt - La crítica y editora Michi Straussfeld, una de las figuras claves en la difusión del "boom" latinoamericano en Alemania, propuso ayer durante un acto en la Feria del Libro de Frankfurt relanzar esa literatura con una serie de iniciativas conjuntas tras la caída del mercado. "Hacia 2000 el interés en la literatura latinoamericana empezó a caer y caer en Alemania, y ahora no veo ya el fondo del pozo", dijo Straussfeld en un debate en el que también participaron la escritora chilena Andrea Jeftanovic, el mexicano Alejandro Estivill, el colombiano Juan Esteban Constain y el peruano Renato Cisneros.

"Los cuatro escritores que están con nosotros son todos reconocidos en sus países y ninguno de ellos está traducido al alemán", agregó como ejemplo de esa pérdida de interés, antes de invitar a los otros a buscar las razones de ese fenómeno. Jeftakovic planteó la hipótesis de que alrededor de esa fecha hubo una serie de cambios estéticos en la literatura latinoamericana, pero los editores siguen buscando cosas semejantes al "boom" y al realismo mágico. Para Constain, en las últimas décadas ha habido una crisis del "exotismo y de la idea del buen salvaje", por lo que en todas partes del mundo se escribe diferente. Sin embargo, en Europa se le sigue exigiendo a Latinoamérica una literatura con ese mito y, dijo, "cuando no lo ofrecemos nos rechazan".

En opinión de Cisneros, en Latinoamérica se pasó "del realismo mágico al realismo trágico" y los escritores más recientes abordan conflictos con una altura literaria que hace que, auguró, será "cuestión de tiempo el que la literatura latinoamericana recupere el protagonismo que una vez tuvo". Estivill, por su parte, apuntó al hecho de que la Argentina y Brasil perdieran fuerza como centros editoriales, y que en Latinoamérica se pasara a depender excesivamente de las editoriales españolas. Una razón de optimismo, a su juicio, es que en estos momentos se observan tendencias de recuperación. Michi Straussfeld cerró el debate con el deseo de que "en nuestro continente surjan agentes literarios que defiendan la literatura latinoamericana en todo el mundo y que impulsen las traducciones". Además propuso que Colombia, Perú y Chile presenten una candidatura conjunta para ser invitados de honor en la Feria de Frankfurt y que México siga adelante para volver otra vez a tener esa categoría. "Si Flandes y Holanda (la cultura flamenca es la invitada de honor este año) se juntan, ¿por qué no se van a poder juntar tres países latinoamericanos?", se preguntó.

Straussfeld, al comienzo, había recordado que la gran recepción de la literatura latinoamericana en Alemania comenzó en 1976, cuando fue la invitada de honor en Frankfurt por iniciativa del entonces director de la Feria, Peter Weidhaas, asistente al debate. Más tarde fueron literaturas de países concretos las que recibieron impulso, como la Argentina y Brasil, invitados de honor en 2010 y 2014, respectivamente.

Minujín

La Documenta de Kassel, una de la exposiciones de arte contemporáneo más célebres del mundo, está juntando en la Feria de Frankfurt libros prohibidos para una instalación que realizará Marta Minujín. La idea, según el director de la próxima Documenta, Adam Szymczik, es reunir 100.000 libros de todo el mundo que hayan sido prohibidos en el pasado y ahora vuelvan a editarse o que estén actualmente prohibidos en sus países y se editen en otros lugares. "La noticia triste es que realmente existen 100.000 libros prohibidos", manifestó el director de la Feria de Frankfurt, Jürgen Boos. "La buena noticia es que todos ellos pueden conseguirse en Alemania", agregó.

La colecta empezó con los diarios del escritor polaco Witold Gombrowicz, que Szimczyk puso en una cesta dispuesta para la ocasión y que estuvieron prohibidos en Polonia hasta el fin del comunismo. Boos aportó un libro de Milan Kundera y la siguiente persona que donó entregó uno de Klaus Mann, que estuvo prohibido durante el nazismo. La idea de Marta Minujín es construir con todas las obras prohibidas una replica del partenón griego en una instalación que se llamará "El partenón de los libros" (una réplica del que montó en Buenos Aires, aunque no con libros prohibidos) y cuya "primera piedra" se pondrá el sábado en Kassel. La universidad de esa ciudad trabaja actualmente en una lista de libros prohibidos que abarca 60.000 títulos y que es ampliada continuamente. La acción, según la artista, debe ser una señal en contra de la prohibición de textos y la persecución de autores. Cuando termine la Documenta de Kassel de 2017 el "partenón" deberá ser destruido y los visitantes deberán llevarse los libros para leerlos.

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