Expertos discuten el futuro del cine en Berlín

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Berlín-La 59a edición del Festival de Cine de Berlín ha empezado la cuenta regresiva. Se la percibe en la desaceleración del European Film Market (EFM), el encuentro de productores, distribuidores y exhibidores que funciona en el Martin Gropius Bau, una galaxia paralela al festival. La crisis global se percibe no sólo en el número de ventas sino también en la decisión de compradores no europeos de reemplazarlo por Cannes en mayo.

El EFM organizó varios paneles sobre el cine dentro del marco de la crisis económica mundial, los cambios drásticos en distribución y exhibición, la disminución de créditos disponibles en bancas privadas y organismos estatales, etcétera. Los expertos no se mostraron pesimistas, sino que llamaron a reevaluar las inversions en la era de la revolución digital, explorando nuevas formas de llegar al público. El «modelo» de la sala de cine es una de las muchas plataformas para distribuir el producto cinematográfico. Deben desarrollarse más eficientemente otros servicios, por ejemplo el VOD --«video on demand» -a través del cual el consumidor puede recibir la película directamente online, siguiendo el modelo del «ITunes». Temas candentes en estos paneles fueron la protección de la propiedad intelectual y la piratería, el costo y la infraestructura de estos nuevos servicios, y la necesidad de implementer en un futuro próximo un número universal para cada película --similar al ISBN del material impreso.

Exhibidores y compradores pagan sumas importantes por participar del EFM. Paneles como éstos facilitan la difusión de información, el intercambio de ideas y el mano a mano entre expertos internacionales.

Durante unos días el «quién es quién» del negocio cinematográfico internacional se acerca a Berlin.

En cuanto a la programación de cine, comentamos en la nota anterior que este año la presencia argentina es singularmente escasa, así como la latinoamericana en general. Por eso fue una sorpresa haber descubierto en el Foro (una sección atenta a nuevos realizadores y tendencias) una notable opera prima nacional, «Aguas Verdes», de Mariano de Rosa, egresado y ahora profesor de la Universidad del Cine. Rodada en la ventosa localidad del título, de Rosa, también autor del guión, radiografía en tono de comedia negra las vacaciones de una familia tipo de clase media, desde que salen de La Plata, circulan por la ruta 2 y se instalan en un chalet junto al mar. Se lleva las palmas el retrato del pater familias - su masculinidad atacada por todos los frentesy el público local se sentirá identificado con las situaciones ridículas, dramáticas y semi-trágicas que enfrenta el protagonista.

La banda sonora -música y efectos especiales-se usa muy eficazmente para crear desasosiego, alienación y la sensación de que el peligro se agazapa en cada esquina. El homo argentinus está observado con la pasión de un entomólogo que conoce bien los bueyes con que ara.

En la sección competiva se vio ayer «Happy tears», un film de Mitchell Lichtenstein con Demi Moore (cuya presencia causó alboroto de público y prensa desde luego), que recibió escasos aplausos del público presente en el Palacio de la Berlinale.

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