Periodista.: ¿Que diferencias encuentra en el trabajo en la radio y en la TV?
Fátima Slame: En radio se puede profundizar, son tiempos distintos, la TV tiene la cosa de la imagen que predomina, una imagen vale más que lo que estás diciendo. La publicidad como oyente me aburrió, en cambio, si hay algo interesante me demoro en el auto y no bajo hasta escuchar el remate. La TV tiene más fugacidad porque al tener el elemento técnico del minuto a minuto del rating, el conductor interactúa con la gente que tiene el zapping en la mano, esa es la herramienta imbatible. Los productores miran el rating y aunque la nota haya llevado mucho esmero y dedicación, si no mide te dicen "matala" y se pasa a otro tema. Si un programa gusta ya está, aunque sea berreta y cuando deje de gustar va a cambiar. Como las latas extranjeras, sean coreanas, turcas o brasileras, todo doblado y con delay entre los labios y el audio, pero si a la gente le gustó la producción nacional, se la meten en el bolsillo.
P.: ¿Cómo fueron sus comienzos?
F.S.: Empecé en 1998 en Radio 10, en el programa del mediodía con Jorge Rial. Primero íbamos los fines de semana, pero cuando la radio despegó y empezó a ser la número 1, creció mucho y nos pasaron a la semana.
P.: ¿Cómo avanzó hasta la primera candidatura a un Martín Fierro?
F.S.: En Mitre con Magdalena Ruiz Guiñazú tuve mi primera nominación en locución. Luego de cuatro nominaciones, lo gané por locución en tiempos de Rolando Hanglin en Radio 10 y "Todo por hacer" con Jorge Lafauci.
P.: Este último está al aire todavía, a diferencia de Hanglin que pasó a las 23, ambos por Radio 10.
F.S.: Me resultó una experiencia novedosa la de Lafauci, porque es un programa netamente de espectáculos y que evidentemente se escucha hasta por los artistas, que aceptan ser entrevistados un domingo a las 10 de la mañana porque saben que los tratamos con respeto.
P.: ¿Por qué dejó el programa de Rolando Hanglin cuando pasó de la tarde a la noche?
F.S.: Quedé embarazada de mi segundo hijo y me costaba salir de casa a la noche. La maternidad profesionalmente cambia el eje de todo, si bien uno ama su trabajo, hay cosas que hay que reacomodar.
P.: ¿Qué destacaría de las figuras con las que trabajó?
F.S.: Lany Hanglin para entrevistar tiene un tempo único, se va metiendo de a poco con el personaje y de ese modo arrastra al público, aunque el entrevistado sea un desconocido; es raro que entreviste a una figura, Hanglin pone al aire a un oyente y le saca el jugo, te lo quedás escuchando, es un arte que tiene.
| Entrevista de Carolina Liponetzky |


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