21 de octubre 2011 - 00:00

Fitch: se crecerá menos e inflación seguirá alta

La economía argentina crecerá menos, la inflación seguirá alta y el manejo del tipo de cambio podría tornarse dificultoso para el Gobierno después de las elecciones de este domingo, según un informe de la calificadora de riesgo Fitch Ratings divulgado ayer. Ante esto, el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, calificó de «indignante» el informe y dijo que ese trabajo «define sus notas de forma subjetiva y no con datos concretos de la economía».

A dos días de los comicios generales del fin de semana en el país, la consultora con sede central en Nueva York estimó que las políticas económicas que impulse la Casa Rosada luego del acto electoral serán clave incluso para la perspectiva crediticia de la Argentina. Para Fitch, las calificaciones soberanas de la Argentina («B», Perspectiva Estable) están «fuertemente restringidas por las políticas macroeconómicas inconsistentes que han aumentado la inflación y la volatilidad económica en el país». Según este informe presentado ayer y que lleva el título de «Argentina después de las elecciones: ¿un catalizador para más de lo mismo?», afirma que luego del acto electoral del domingo, en el que se descuenta una victoria de la presidente Cristina de Kirchner para lograr su reelección en el cargo y gobernar al menos hasta 2015, un cambio de enfoque «más pragmático que responda a las distorsiones cada vez mayores de la economía» sería beneficioso para la «solvencia de la Argentina».

La calificadora resaltó que un triunfo de la jefa de Estado le permitirá al mismo tiempo «control del Congreso», en caso de que se repita su abultado éxito de las elecciones primarias del 14 de agosto pasado. «Fitch no cree que el crecimiento económico por encima de la tendencia de largo plazo experimentado por la Argentina durante los últimos años sea sostenible después de las elecciones», según el informe.

Un viento en contra extremo proveniente de un «tambaleante crecimiento global, un deterioro en los términos de intercambio, una mayor aversión al riesgo y un real brasileño más débil» ejercerán una presión descendente sobre el desempeño económico del país, según Fitch. La firma estimó que «la mayor carga tributaria de los últimos años y la creciente rigidez en el gasto fiscal dificultarán el manejo de la política fiscal», en caso de que el ciclo económico se revierta, «especialmente si los precios de la soja caen en forma significativa».

«Además, el manejo del tipo de cambio también podría tornarse más difícil en un contexto de mayor aversión al riesgo, menores ingresos por exportaciones y una reducción en las reservas internacionales», remarcó Fitch.

La calificadora indicó que «también espera que la tasa de inflación siga alta en la ausencia de políticas macroeconómicas más restrictivas y la continua falta de transparencia en los datos inflacionarios». Según el informe, rubricado por la analista y directora de la calificadora Lucila Broide, Fitch considera que «ajustes» en las políticas económicas que impulsa la Casa Rosada podrían ser incluso «más importantes» después de las elecciones, «a medida que las condiciones externas restrinjan en lugar de facilitar el crecimiento económico» del país. Fitch destacó, por último, que el «alto nivel de incertidumbre» en cuanto a las políticas del país -típica para los soberanos dentro de la categoría «B»- «en gran medida ha sido incorporada dentro de las calificaciones de la Argentina». Según Lorenzino, el Gobierno «va a continuar haciendo todo lo bueno que se hizo» y aseguró que «cuando esa calificadora dice que en el escenario poselectoral no se van a cambiar las políticas, en realidad se trata de un mensaje de tranquilidad» y que «significa que estamos haciendo lo correcto». El secretario criticó el rol de las calificadoras de riesgo internacionales afirmando que «se debe trabajar para reducir la dependencia que generan» este tipo de informes.

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