10 de octubre 2011 - 00:00

Francia, Bélgica y Luxemburgo van por ayuda a Dexia

Bruselas - Los Gobiernos de Francia, Bélgica y Luxemburgo acordaron ayer un paquete de rescate para el banco Dexia, antes de la reunión del directorio para decidir el desmantelamiento del primer financista en caer a causa de la crisis de deuda de la zona euro. El primer ministro francés, François Fillon; su par belga, Yves Leterme, y Luc Frieden, ministro de Finanzas de Luxemburgo, donde Dexia posee una gran presencia, encontraron una solución para el aproblemado banco.

«Los Gobiernos han confirmado su solidaridad para hallar una solución destinada a asegurar el futuro de Dexia», afirmó un comunicado emitido por el despacho del primer ministro interino de Bélgica, tras dos horas de conversación en el Palacio Egmont en Bruselas, donde también se discutió el rescate anterior de Dexia en 2008. «La solución sugerida, que también es el resultado de intensas consultas con todos los socios involucrados, será presentada al directorio de Dexia para su aprobación», agregó sin dar detalles del plan de rescate. No obstante, trascendió que la idea es dividir al gigante francobelga en tres y crear un «banco malo». El Gobierno belga va a nacionalizar los negocios minoristas bancarios de Dexia en su país. Medios indicaron que tendría que invertir 4.000 millones de euros para hacerlo.

El pacto incluye, además, la creación de un banco residual o «banco malo», que asumirá los activos dañados y la venta del negocio luxemburgués a un inversor internacional, el cual, según medios locales, sería el fondo soberano de Catar y pagaría 900 millones de euros por la filial sin sus activos tóxicos. El precio por el que el Estado belga adquirirá el 100% del capital social de Dexia Banca Bélgica se sitúa en la parte baja de horquilla de entre 3.500 y 8.000 millones de euros. El grupo perderá igualmente su filial francesa, DMA, que será adquirida por el Estado francés por un importe que se sitúa entre 650 y 700 millones de euros. El resto del Grupo Dexia se convertirá en un banco malo. Éste tendrá activos por unos 90.000 millones de euros, que serán garantizados por los Estados belga (60%), francés (36,5%) y luxemburgués (3,5%). A Bélgica le corresponderá así garantizar unos 54.000 millones de euros, en torno al 15% del PBI; a Francia, 32.850 millones, y a Luxemburgo, 3.150 millones. El banco residual tendrá que pagar primas sobre esas garantías. El banco se vio obligado a pedir ayuda gubernamental esta semana luego que una restricción de liquidez afectó al prestamista.

Agencias Reuters y EFE,

y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario