- ámbito
- Edición Impresa
Francisco inicia en África su gira más peligrosa
Como si la situación interna de la Curia no fuera lo suficientemente preocupante, Francisco se preparaba para visitar por primera vez Kenia, Uganda y República Centroafricana en una gira de alerta máxima para los servicios de seguridad del Vaticano y Francia, sin precedentes en este pontificado.
La etapa inicial de dos días comienza mañana en Kenia, donde los yihadistas somalíes de Al-Shabab mataron a 150 estudiantes cristianos en la Universidad de Garissa el pasado mes de abril. Frente a los riesgos de atentados en Kenia y República Centroafricana, el vocero del Vaticano Federico Lombardi, descartó la existencia de "elementos nuevos" de preocupación por lo cual el programa de la gira papal continúa como está previsto y agregó que "el Papa no está particularmente preocupado por su propia seguridad, lo está más por la de los demás".
Ante las versiones que indicaban que se había pedido un chaleco antibalas para el Papa y luego de afirmar que "se trasladará siempre en un papamóvil abierto", el padre Lombardi aclaró que tras los atentados de París del 13 de noviembre, el discurso y el trato para con los musulmanes no cambia. Precisamente Francisco mantendrá un encuentro ecuménico e interreligioso en el salón de la Nunciatura Apostólica de Nairobi. Reafirmando la cultura del trabajo y la dignidad de la persona, en Uganda el Papa visitará un santuario dedicado a un grupo de mártires y se espera que lo acompañen unas 200 mil personas. En este país hay unas 278 instituciones de la Iglesia que realizan un gran trabajo social.
El tercer tramo de su gira es el más preocupante: la República Centroafricana es un Estado fallido, con un Gobierno que no controla ni siquiera la capital, y cuyo territorio está repartido entre dos milicias armadas: la musulmana de Seleka y la animista-cristiana de anti-Balaka, surgida como respuesta a la primera pero que terminó siendo todavía más violenta e imprevisible. Con la escasa garantía que puedan brindar los 900 soldados de la llamada operación Sangaris que cuidan el aeropuerto de Bangui -mientras que la seguridad de todo el país está en manos de la misión MINUSCA de la ONU integrada por 9.000 soldados y 1.500 policías-, el Santo Padre visitará un campo de refugiados en el que hay unas 200 mil personas; y en la Catedral de Bangui, como él mismo dijo hace unos días, abrirá la Puerta Santa el 29 de noviembre en ocasión del Año de la Misericordia que comienza oficialmente en Roma el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción.
El optimismo y el realismo se conjugan en esta gira de alto voltaje. La inclusión a último momento de Centroáfrica deja abierta la posibilidad de cambiar los planes del viaje sin tener que suspenderlo; a pesar de las numerosas advertencias, Francisco sabe los riesgos y ha decidido aterrizar en Bangui para predicar la paz entre personas y entre religiones. "Es el viaje de la esperanza, del testimonio de la belleza de la fe cristiana como abrazo a los que más sufren, y de la misericordia que se hace apertura como la puerta Santa en el corazón de África" sintetiza monseñor Guillermo Karcher a Ámbito Financiero.


Dejá tu comentario