7 de abril 2011 - 00:00

Gadafi le escribió a Obama y obtuvo un duro desaire

La expresión de un rebelde libio y las huellas de los tiroteos en el edificio que lo alberga reflejan la dureza de los combates en Ajdabiya. La guerra civil libia persiste en una impasse letal.
La expresión de un rebelde libio y las huellas de los tiroteos en el edificio que lo alberga reflejan la dureza de los combates en Ajdabiya. La guerra civil libia persiste en una impasse letal.
Trípoli y Washington - La Casa Blanca confirmó ayer que el líder libio Muamar Gadafi envió una carta a Barack Obama en la que solicitó un alto del fuego, según declaraciones del portavoz Jay Carney, quien en la misma conferencia de prensa desestimó todo intento del dictador que no incluya «hechos». La misiva llegó en momentos en que Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, ante la impotencia de avances militares concretos, intentan abrir canales de discusión entre los rebeldes, y, de forma indirecta, el régimen.

La agencia de noticias estatal libia Jana había informado del escrito, pero ninguno de los dos bandos precisó su contenido. En cuanto a la posibilidad de que Gadafi inste a Obama a detener los ataques aéreos contra Libia liderados por la OTAN, Carney señaló que la postura norteamericana es clara. «No cuentan las palabras, sino los hechos: Gadafi debe poner fin a la violencia contra la población y retirar sus tropas», aseveró.

Contactos

Paralelamente, emisarios de potencias occidentales estaban ayer en Bengasi, principal ciudad del este de Libia y capital de la rebelión, mientras que Turquía, único miembro musulmán de la OTAN, mantenía contactos con el entorno del dirigente libio.

Los rebeldes rechazan negociaciones directas con Gadafi, sus hijos o sus consejeros más cercanos, afirmó un portavoz de la insurrección, Chamsedin Abdelmolá. «Aceptamos la posibilidad de una salida negociada con la condición de que no sea con Gadafi ni sus allegados», indicó y estimó que el presidente de la Corte Suprema o el ex primer ministro Jadalá Azuz al Talhi, eran figuras aceptables para el CNT.

Por su lado, el ministro adjunto de Relaciones Exteriores de Libia, Jaled Kaim, dijo que el Gobierno libio aceptaba la idea de reformas, pero descartó cualquier diálogo antes de que los rebeldes «depongan las armas». El portavoz del Gobierno, Musa Ibrahim, desestimó por su lado que Gadafi renuncie a su condición de

líder.


Aunque los insurgentes no lograron por el momento obtener armas o un apoyo directo de la coalición franco-estadounidense-británica, cada vez hay más voces que reclaman que el Consejo Nacional de Transición (CNT) sea reconocido como único representante legítimo de Libia. Francia, Qatar e Italia ya anunciaron públicamente que lo reconocían.

Abdelmolá estimo que Estados Unidos, cuyo emisario Chris Stevens, pasó dos días en Bengasi, no tardará en reconocer al CNT. El CNT «tranquilizó» a Stevens, comprometiéndose a detener a cualquier miembro de Al Qaeda que intente infiltrar las filas de la insurrección, dijo Abdelmolá.

El ministro turco de Relaciones Exteriores, Ahmet Davutoglu, se entrevistó con un enviado de Gadafi y planea entrevistarse con el jefe de la oposición libia, Mahmud Jibril.

Situación bloqueada

Por su lado, el canciller francés, Alain Juppé, declaró que su Gobierno estaba viendo con quién se podía trabajar en Trípoli para buscar una «salida política» dado que militarmente la situación estaba bloqueada.

En el campo de batalla, los rebeldes, mal armados y poco entrenados, no están en condiciones de desbaratar las fuerzas armadas de Gadafi. Desde hace una semana, el frente quedó estancado en los alrededores del puerto petrolero de Briga.

La amenaza de bombardeos de la OTAN disuadieron a las fuerzas armadas del régimen de avanzar hacia Ajdabiya, pero su artillería móvil puede hacer recular las líneas enemigas en cualquier momento.

En tanto, acusada de inoperancia por los insurgentes, la OTAN prometió ayer proteger a los habitantes de Misrata (oeste). Sin embargo, el comandante adjunto de las operaciones militares, el almirante británico Russel Harding, indicó que el Ejército libio había sabido adaptarse y confundirse con la población civil para seguir operando, lo que dificulta la misión. «Los usan como escudos humanos», se quejó.

Agencias EFE, AFP, Reuters,

ANSA y DPA

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