Desde el 8 de julio no tenemos dos semanas consecutivas en suba. Con un acumulado del 1,92% en las últimas cuatro ruedas (ayer el Dow avanzó un 1,68%, cerrando en 11.123,33 puntos) suena plausible la idea de volver a repetir esta seguidilla. Si esto ocurre, es posible que los ánimos mejoren aun más, sobre todo si los datos sobre el empleo que conoceremos hoy muestran alguna mejora (casi nadie pretende que la desocupación caiga debajo del 9,1%, lo que simplifica las cosas) y los europeos continúan generando, aunque más no sea con cuentagotas, algunos hechos que demuestren que están haciendo algo para sanear su sistema bancario (ayer, el BCE no modificó las tasas ni activó el programa de repos -hay rumores de que lo haría más adelante, tal vez por cuestiones políticas Trichet no quiere que le sea fácil a su sucesor Mario Draghi abrir la billetera-, aunque le tiró dos huesos al sistema bancario -recompra de bonos en noviembre más un par de emisiones-). ¿Significa esto un cambio de escenario? No lo sabemos. Luego de caer más del 20 por ciento (intradiario) entre el 8 de octubre de 2007 y el 17 de marzo de 2008, iniciando lo que la tradición bursátil llama un mercado bajista o bear market, el S&P500 se recuperaba casi un 15 por ciento para el 19 de mayo, antes de comenzar a caer en el segundo pozo bajista más profundo de la historia.
Sinceramente no sabemos si los bear o bull markets existen o no, pero esto sirve de ejemplo para no confiarse demasiado en ningún sentido. Algo similar podemos decir sobre lo que está ocurriendo con la economía norteamericana. Los últimos datos -norteamericanos-, si bien no son exultantes, están mostrando nuevamente una mejora de la situación general. Por caso, las ventas minoristas de septiembre resultaron mejores que lo esperado y si bien tomará tiempo para hacerse sentir, las nueva política de la Fed coadyuvó a que las tasas hipotecarias cayeran por primera vez debajo del 4% anual (en el tema de los commodities, atención que los chinos no operan por el feriado de la Semana Dorada). Steve Jobs: un brillante hombre del marketing, de gran gusto estético y muy buen copista (¿pero un genio?).
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