14 de septiembre 2011 - 00:00

‘‘Hay que bajar gasto público’’

El periodista dialoga con Marcelo Capello, economista jefe del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, para quien en 2012 podría evitarse la posibilidad de recurrir a los mercados internacionales de deuda para lo cual habría que desacelerar el crecimiento del gasto. «Un aumento de no más del 18%», ejemplificó.

Periodista: ¿Existe la posibilidad de cumplir con servicios de deuda en 2012 sin tener que recurrir a los mercados voluntarios?

Marcelo Capello: Sí, pero implica desacelerar el crecimiento del gasto. Por ejemplo, un aumento de no más del 18% nominal, similar al incremento que está comenzando a sonar en materia salarial. Ambas posibilidades, junto a una moderación en la tasa de crecimiento en la cantidad de dinero, deberían ser los pilares de una estrategia para bajar gradualmente la inflación a partir del año próximo. Dada la porción de vencimientos de deudas que se podrían refinanciar y algunas fuentes adicionales de financiamiento propio todavía existentes, el sector público nacional necesita volver a ubicar su superávit primario en torno al 1% anual durante el próximo Gobierno, para evitar tener que volver a los mercados voluntarios de deuda. En promedio, durante 2012 y 2015 vencen servicios de deuda por el equivalente al 4% anual del PBI.

P.: ¿Qué otras opciones existen?

M.C.: Si se quiere generar espacio para otros objetivos fiscales más ambiciosos, aunque absolutamente deseables, como bajar impuestos o conformar un fondo anticrisis, por ejemplo, debería además comenzarse a recortar el voluminoso gasto en subsidios a empresas de energía, transporte y otras, llevándolo desde poco más del 4% del PBI actual a los niveles del año 2006, cuando estaba en un 1%. Existiría un alto costo político, por supuesto.

P.: ¿Qué piensa de la posibilidad de retornar a los mercados de deuda?

M.C.: Ante la necesidad de arreglar con el Club de París y las consecuencias sobre el gasto provisional que podrían tener los reclamos judiciales por haberes mal calculados (Caso Badaro y otros), debería también contemplarse el regreso a los mercados voluntarios de crédito, aunque con la precaución de hacerlo en forma fiscalmente sustentable en el tiempo. Son ambiciosos los objetivos y muchas las restricciones, pero no es poco pensar que la Argentina tiene la posibilidad de lograrlo, si decide enfilar por un estrecho desfiladero en que se requerirá de un gran sentido del equilibrio, no sólo fiscal.

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