Uno de los explosivos momentos del canto del gran artista inglés Peter Gabriel.
«Me hubiera gustado estar en el lugar de Melanie Gabriel cantando 'Mother of Violence'», comentó Patricia Sosa en la carpa vip montada especialmente por Movistar en el estadio Vélez la noche en que el gran Peter Gabriel presentó su Small Place Tour para deleite de unos 40.000 argentinos. Y, escuchando a la cantante de «Aprender a volar», la actriz Carola Reyna le susurró al ahora realizador Boy Olmi, «a mí me hubiera encantado oírle decir, después de mi actuación, esa hija hace todo lo necesario y mucho más para que me sienta tremendamente orgulloso de ella». Al mismo tiempo Alejandro Lerner, que estaba con su mujer, como un chiste imitaba a Peter Gabriel cuando, en un atravesado pero perfecto español, presentó de forma poética la mayoría de las canciones. «¿Te imaginas a la acaudalada familia Gabriel del condado de Surrey cuando descubrió que a su hijo se le daba por el rock, que ese grupo Genesis tenía que ver con él, y por más que el nombre completo fuera From Genesis to Revelation, nada tenía que ver con la religión?». Quizá lo religioso en Peter Gabriel es su militancia por los derechos de las personas, por la responsabilidad social, por la importancia global de la ética. Es estimulante observar al carismático Gabriel, ahora con 58 años, canoso y pelado, marchando paródicamente sobre el escenario, actuando divertidamente, haciendo juegos con el resto de la banda y sobre todo con sus grandes cómplices Richard Evans y Anthony Levin. Cuando el extraordinario músico, compositor y cantante confesó que estaba feliz de haber regresado a Buenos Aires después de aquella vez que vino con Amnesty, la multitud le respondió «oe oee oe Peter, Peter». M.S.
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