Será un rechazo más declamativo que efectivo. Así podrá zanjar la interna que divide a sectores “gordos” e “independientes” de Moyano y Barrionuevo.
Respirador. El trío de conducción tiene una sobrevida sólo formal por el enfrentamiento entre sus miembros. Hoy encabezará la cumbre.
La CGT revivirá hoy con una señal de hostilidad hacia el Gobierno nacional por el envío al Congreso de su proyecto de reforma laboral y el tarifazo en los servicios públicos. Así la central obrera salteará al menos por el momento una interna pendiente por el dominio de su conducción entre los sectores mayoritarios, los denominados "gordos" e "independientes", y los dirigentes alineados con Hugo Moyano y Luis Barrionuevo. Esa pulseada tiene como horizonte un posible congreso de renovación de autoridades el 22 de agosto.
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Desde las 14 en el edificio de Azopardo 802 se reanudará la reunión del Consejo Directivo de la organización que había sesionado a principios de abril sin alcanzar un acuerdo sobre el cronograma de recambio en la jefatura. Desde entonces, sin embargo, el accionar de la administración de Mauricio Macri en política económica y su intento parlamentario por imponer cambios en la legislación laboral modificaron el eje de atención de la dirigencia.
Como publicó ayer este diario la presencia de una amenaza mayor aplacó el ánimo confrontativo de los principales núcleos en los que está dividida la CGT. Tanto los "gordos" de los grandes gremios de servicios y los "independientes" que retienen buen diálogo con el Ejecutivo, como los que se referencian en Moyano y Barrionuevo tienen resuelto elevar el tono de rechazo hacia el oficialismo. De mínima hoy el Consejo Directivo aprobará un documento con objeciones aunque no se descarta, en función de la discusión, algún gesto más allá de lo discursivo sin llegar a una huelga.
Alianza transitoria
El armado de una entente Moyano-Barrionuevo, que sin ser una alianza de largo plazo por desconfianzas mutuas alcanza con cambiar el reparto de poder hacia adentro de la CGT, puso en pausa el proyecto de los sectores mayoritarios de encumbrar a Héctor Daer como líder a solas en el eventual congreso de agosto. Incluso en los últimos días los dirigentes más cercanos al camionero alimentaron la hipótesis de Pablo Moyano, su hijo mayor y lugarteniente en el sindicato, como postulante a rivalizar con Daer.
Sobre el proceso para reemplazar el triunvirato de Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña hoy podría quedar resuelto al menos el cronograma: un Comité Central Confederal para el 16 de junio y el Congreso, el 22 de agosto.
La contienda entre sectores enfrentados podrá desarrollarse hasta entonces con mayor o menor nivel de beligerancia y la eventual intervención de Antonio Caló, jefe de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que por ahora teje de manera silenciosa alianzas para construir una tercera posición.
Otro sector que hasta ahora no se había inclinado por ninguna de las posturas mayoritarias es el de los gremios del transporte, nucleados en la CATT y con el liderazgo de los colectiveros de UTA y los maquinistas de trenes de La Fraternidad. Esos sindicatos esperan incorporarse a la discusión como garantes de la unidad pero bajo la premisa de validar su peso estratégico en cualquier medida de fuerza de alcance nacional de la CGT. Al igual que la UOM que cuenta con el peso simbólico de su participación histórica en la central- los transportistas saben que cualquier reorganización deberá contarlos entre los principales actores.
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