23 de septiembre 2015 - 00:17

La defensa ambiental, punto de fricción con los republicanos

Donald Trump
Donald Trump
 El papa Francisco enfrenta, en su visita a Estados Unidos, uno de los mayores desafíos de su pontificado: instalar la defensa del medio ambiente en la agenda política estadounidense, un sector habitualmente reacio a esa temática y que hoy día se encuentra más centrado en estridentes debates partidarios que en la búsqueda de soluciones a largo plazo para asegurar la sustentabilidad del planeta.

La réplica que el Sumo Pontífice prepara de su encíclica verde Laudato Sí y de su condena a "la cultura del descarte", la cual ha vinculado con el modo de vida capitalista al que responsabiliza por poner en riesgo la naturaleza, tendrá un público escéptico en el mejor de los casos y hasta reaccionario en temas ecológicos entre los congresistas de Estados Unidos.

La cita de mañana será histórica, es la primera vez que un papa se dirige al poder legislativo de Estados Unidos. En los escaños habrá desde demócratas convencidos de la aplicación de medidas para frenar el cambio climático, siguiendo la línea del presidente Barack Obama, hasta republicanos que consideran las palabras de Francisco como propaganda marxista y que se mantienen inamovibles en su posición del que calentamiento global es obra de Dios y no consecuencia de la actividad humana.

Consciente del desafío que representa imponer una agenda medioambiental en un país responsable del 25% del dióxido de carbono lanzado a la atmósfera, orgulloso de su tradición industrial y donde los lazos entre empresarios del carbón y el petróleo y los políticos es carnal, Francisco comenzó a trabajar en mayo para "superar las barreras de los preconceptos" entre la dirigencia estadounidense.

Entonces ordenó al arzobispo de Miami, Thomas Wenski, contactos con los candidatos republicanos católicos, el exgobernador de Florida Jeb Bush, y el senador Marco Rubio.

La premisa papal fue y es clara: instalar en la carrera por la Casa Blanca la problemática del calentamiento global e, incluso, llevar a los católicos a tener un rol activo, presionando a los aspirantes e inclinando la balanza a favor de los más aperturistas hacia la postura del Vaticano.

Pero el reto es enorme en una campaña que, por el momento, se centró en ataques personales y titulares grandilocuentes proporcionados por la figura que domina el debate, el multimillonario Donald Trump.

Mark Jones, jefe del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Rice, consideró que Francisco no logrará un efecto sobre los aspirantes republicanos, ni siquiera en los católicos. "Para conseguir la candidatura presidencial del Partido Republicano tienen que ganar en las primarias donde la gran mayoría de los votantes no cree que el calentamiento sea un tema importante", dijo a Ámbito Financiero. "El Papa está en contra del aborto, pero casi todos los políticos demócratas están a favor del derecho a interrumpir un embarazo y la posición del Pontífice no va a cambiar eso", comparó.

En opinión de Hernando Rojas, profesor de periodismo y comunicación de la Universidad de Wisconsin, "lo novedoso es que Francisco pone la discusión por el cambio climático en un terreno ético y, en el caso particular de Estados Unidos, genera un problema de ambivalencia cognitiva para ciertos sectores conservadores".

"Aquellas personas que son conservadoras en temas morales suelen votar por los republicanos, que se identifican con una posición escéptica frente al cambio climático y sin embargo, ahora tienen a una autoridad religiosa que los insta a hacer algo frente a un tema que, según su partido, no está sucediendo, y si estuviera sucediendo no tendría que ver con el accionar humano. Va a ser más difícil para esa fuerza mantener su posición de escepticismo", explicó a este diario.

La tarea concientizadora del papa latinoamericano enfrenta también el escollo de interpelar a electores más ligados a los valores doctrinarios de sus partidos que a las premisas de sus creencias religiosas. Representando a una cuarta parte de la población, los católicos estadounidenses todavía son un electorado importante, pero que ya no funciona como un bloque político de peso.

Mientras que para el 64% de los demócratas católicos el calentamiento global es un tema preocupante, sólo el 24% de los republicanos católicos lo considera así, según un estudio realizado por el Pew Research Center entre mayo y junio pasados.

"No creo que esta elección se vaya a decidir por el tema del cambio climático. Además le tomará algunos años a los grupos católicos comenzar a ejercer presión por este tema", señaló Rojas quien, no obstante, se mostró optimista por la postura ambientalista del Papa y su llamado a la acción. Jones coincidió: "En general no creo que vayamos a ver una presión del electorado católico en este tema debido a la fuerte polarización ideológica y política que ya existe en el país".

El resultado de la "cruzada" del papa Francisco por el medio ambiente es aún incierto. Por el momento, miles de activistas ecologistas lo cobijarán cuando llegue mañana al Capitolio.

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