La Guerra Fría en otro tablero

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"La jugada maestra" ("Pawn sacrifice", EE.UU., 2014). Dir.: E. Zwick. Int.: T. Maguire, L. Schreiber, P. Sarsgaard, M. Stuhlbarg.

El ajedrez es materia obligatoria de colegios primarios y escuelas secundarias en Rusia pero, lamentablemente, nunca despertó el mismo interés en Occidente ni mucho menos en Hollywood, salvo cuando se trata de lo relativo a Bobby Fischer, el sorprendente genio paranoico y resentido que ya desde chico sólo vivía para destrozar a sus adversarios soviéticos.

Cualquier film biográfico sobre el excéntrico ajedrecricista estadounidense que se convirtió en un superastro tiene como potenciador los conflictos dramáticos surgidos del frágil equilibrio mental del niño autodidacta, que vencía a cualquiera de sus oponentes adultos, y que desde el descubrimiento de su talento para el juego se había propuesto convertirse en el campeón de ajedrez más joven de todos los tiempos. Corría la Guerra Fría y, para el bloque comunista, el liderazgo ruso en un juego de inteligencia suponía una humillación permanente a sus enemigos capitalistas.

Edward Zwick, un director que siempre brilla cuando cuenta sucesos históricos como los de la Guerra de Secesión de "Tiempos de gloria" o la modernización del Japón del siglo XIX en "El último samurai", aquí se mete con un episodio histórico mucho menos épico pero no menos interesante, dada la excéntrica y conflictiva personalidad de Fischer, la inclusión de un juego noble y cerebral como el ajedrez en la mucho más estúpida e innoble Guerra Fría, que tuvo al mundo al borde del apocalipsis durante varias décadas. Justamente, un gran logro del director es su manera de generar un nexo genuino entre la creciente demencia de Fischer y la paranoia anticomunista de este mad genius tan hostil contra el establishment norteamericano como con sus enemigos rusos.

En este bando de la confrontación ajedrecista hay puntos fuertes de "La jugada maestra", empezando por la brillante composición del prócer soviético Spasky a cargo de un especialmente agudo Liv Schriver, además de la tragicómica descripción de las estrategias rusas para nunca dejar que Fischer pueda destronar a su contrincante. La actuación del primer protagonista de "Spiderman" Tobey Maguire también es tan oscura e intensa como su personaje real.

La película es un poco más larga de lo necesario y no siempre pareja, pero está muy bien filmada y se aproxima al tema de una manera original y novedosa, lo que se advierte también en su actractiva forma de unir el ajedrez con el rock, el flower power y la cultura pop en general.

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