"Quien haya filtrado eso sólo busca entorpecer el Sínodo", lamentó el vocero del Vaticano, padre Federico Lombardi.
La publicación por la prensa de la carta confidencial, con fecha 5 de octubre, firmada por 13 cardenales, entre ellos purpurados de varios continentes, en la que protestan por la metodología utilizada y un intento de manipular el resultado de la cumbre sobre la familia, causó confusión entre algunos de los cerca de 400 participantes a la asamblea, entre obispos y cardenales de todo el mundo.
"El que difundió la carta ocasionó un trastorno no deseado por los mismos firmantes (al menos los que la autorizaron)", aseguró Lombardi.
"No hay que dejarse condicionar. Es posible hacer observaciones sobre la metodología, que es nueva. Pero una vez adoptada esa metodología, es necesario comprometerse para aplicarla de la mejor manera posible", agregó.
Sin embargo, el misterio sobre la misiva creció ayer con las declaraciones del cardenal George Pell, uno de los firmantes, quien si bien confirmó la existencia de este documento enviado al Papa sobre el Sínodo desmintió categóricamente el contenido publicado.
"La mayor parte del contenido no corresponde. No sé por qué pasó esto y quién la filtró así", explicó el también prefecto de la nueva Secretaría de Economía, en declaraciones publicadas por el diario La Repubblica.
"Esto es un nuevo 'Vatileaks'. Una carta privada pertenece sólo al Papa. ¿Cómo pudo ser publicada?", alegó uno de los firmantes, el cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
El prelado se refería al escándalo en 2012, bautizado "Vatileaks", durante el cual fueron filtrados documentos confidenciales dirigidos al papa Benedicto XVI por su mayordomo, Paolo Gabriele, quien fue condenado y luego indultado.
| Agencias AFP y EFE |


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