Luego de Hungría, ahora es Eslovenia el país que decidió levantar una barrera en su frontera con Croacia, para hacer frente a la masiva llegada de refugiados.
El presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, pidió "decisiones fuertes" en la reunión que se desarrollará hoy y en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno europeos de mañana, mientras la canciller alemana, Angela Merkel, invitó a hacer todo lo posible por encontrar la unanimidad.
En tanto, el Parlamento húngaro dio una vuelta de tuerca, adoptando una medida que prevé el empleo del Ejército en apoyo de la Policía para defender la frontera sur. Los militares podrán usar armas, pero sólo en caso de peligro de vida.
Varios gobiernos, en particular Bratislava, Praga y Bucarest, aún se mantienen firmes en su posición, reacios a aceptar cuotas obligatorias de refugiados. El ministro del Interior de la República Checa, Milan Chovanec, puso en discusión incluso la legitimidad de las cuotas obligatorias, amenazando con emprender acciones ante la Corte de Justicia europea.
La presidencia UE intentará de todo para lograr la unanimidad y evitar un voto con mayoría cualificada sobre el paquete de los 120.000 refugiados por distribuir. La solución, según Merkel, "no llegará en una noche".
En el borrador de decisión que mañana llegará sobre la mesa de los ministros del Interior figura el número total de 120.000 reubicaciones, pero se evitan palabras como "obligatorio" o "voluntario". Se jugará más bien con definiciones como "estar listos" o "tener la voluntad de". En los dos anexos se expresarán en cambio los números país por país de la redistribución.
| Agencias ANSA, EFE y DPA |


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