14 de marzo 2016 - 00:00

Las luces y las sombras de Pantalla Pinamar 2016

Enviado especial a Pinamar - Dos buenas comedias y dos buenos problemas a solucionar, cerraron el sábado el 12° Festival Pantalla Pinamar. Las comedias fueron "8 apellidos catalanes", de Martínez Lázaro, agradable consecuencia de "8 apellidos vascos", y, como película sorpresa, "Il rosso e il blu", de Giuseppe Piccioni, mucho más tocante, porque apareció de sorpresa, pero sobre todo porque emociona y tiene un noble contenido, además de divertir con buenas artes. La primera se va a estrenar dentro de poco. La segunda, centrada en una escuela secundaria, debía estrenarse en noviembre último con el título "Enseñando a vivir", pero algún exhibidor dijo que "no va a ir público". Aquí fue, llenó la sala y salió lagrimeando con todo gusto.

Al respecto, de acuerdo con la gerencia de Fiscalización del Incaa, este año el número de asistentes superó 95% del total de entradas posibles. Literalmente estaba lleno hasta rebalsar en casi todas las funciones. Y ahí va un problema: la gente pide otra sala, dedicada a repeticiones. Y otro problema que parece menor pero es inquietante: falta incorporar al Festival una sala de exposiciones en la zona céntrica, al alcance de los pinamarenses.

Este año los hermanos De la Torre, los famosos coleccionistas de afiches, trajeron desde Tandil un formidable lote de trabajos muy bien conservados del famoso maestro Venturi (don Osvaldo Mario Venturi), desde "Riachuelo", 1936, hasta "Los inocentes", 1963, pasando por "La guerra gaucha", "La Quintrala", "Mercado de Abasto", etc. Clásicos de tres décadas, lástima que para verlos había que trasladarse hasta la sala de un hotel frente a la costa, lo que a nadie le queda "de paso". Quizás el municipio pueda hacer algo.

En cambio, es casi seguro que en el próximo Pantalla Pinamar veremos la continuación de un trabajo excepcional: "Fango e gloria", de Leonardo Tiberi, que, gracias a una coloración estilo postal vieja, unifica material de archivo para contar cómo vivió Italia la I Guerra Mundial.

Deliberadamente didáctico, técnicamente admirable, y particularmente emotivo, narrado con dolor e ironía por un personaje muy singular, "Fango e gloria" considera con especial atención al "milite ignoto", el soldado desconocido. La continuación, anunciada por Manuel Tedesco, de Baires Produzioni, se llamará "I volontari", e incluye material sobre los muchos italianos e hijos de italianos que desde acá se embarcaron en defensa de su Madre Patria. Una razón más para volver a Pinamar el año que viene.

Además, se anunció el resultado de la votación de cronistas y público, para elegir las mejores películas nacionales que representaron al país en los festivales clase A de 2015. Curiosamente, el experimental "Eva no duerme", de Pablo Agüero, se impuso por 15 décimas al más sólido "El clan", de Pablo Trapero. En tercer lugar, a dos décimas del segundo, se lució "Guaraní, de Luis Zorraquin, sensible historia de un viejo y su nieta, que además ganó el premio Signis. Se estrena este año, por suerte.

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