La lucha que se está desarrollando en torno al Bank of America grafica un poco el movimiento de fuerzas que se está viviendo en el mercado. Mientras algunos billonarios como George Soros y John Paulson están vendiendo carradas de acciones del banco más grande de los EE.UU., ciertos fondos de inversión, como los manejados por Bruce Berkowitz (administra cerca de u$s 17.000 millones y en la última década con crisis y todo promedia un retorno de más del 11%) y Thomas Brown, las están comprando mientras alguno más prudente, como Warren Buffett, prefirió un camino intermedio apostando por acciones convertibles al 10%. Es cierto que el precio de las acciones del banco ronda ¼ del valor de libros, lo que sugiere que son baratas, pero para cualquier ser humano normal la estructura y la magnitud de los problemas del banco son insondables (un ejemplo: enfrenta juicios de inversores mal aconsejados por u$s 10.000 millones, no encuentra la forma de mandar a la quiebra a Countrywide Financial Corp., que ya le costó más de u$s 1.500 millones, están buscando un comprador para Merrill Lynch, en el año anunció el despido de 36.000 personas, etc.). Con el 44% que cedió el precio de las acciones del banco en el último trimestre, no hace falta decir cuál de las tres fuerzas gana por ahora (claro que si al BofA no le ha ido nada bien, peor es el caso del Morgan Stanley, al que algunos sindican como un nuevo caso Lehman en ciernes). Si bien el Tesoro afirma que el riesgo de un contagio con la crisis europea es muy limitado, según un estudio del Congreso, la exposición de los bancos norteamericanos a esa crisis llega a u$s 640.000, un 5% de todos los activos bancarios (Morgan Stanley es uno de los bancos más expuestos). Esto, más lo extremo de las posiciones y la desaparición del inversor minorista, es lo que ha dado como resultado las extraordinarias oscilaciones que estamos viendo, que, para darse, no necesitan más que algún rumor o promesa del sentido que sea. Así, ayer bastó que la canciller Merkel y el presi-dente Sarkozy anunciaran una respuesta comprensiva a la crisis europea para que el Dow arrancara la jornada trepando un 2,97% a 11.433,18 puntos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario