El paquete bancario garantizará la financiación de mediano plazo para evitar una crisis crediticia y salvaguardar el crédito a la economía real, y mejorará la calidad y cantidad del capital de los bancos para resistir a los choques.
El Banco Central Europeo y los bancos centrales brindarán financiación de corto plazo a las entidades para garantizar los pasivos de los bancos.
No se puede repetir la experiencia de 2008 de total discreción nacional en la creación de planes de liquidez; habrá más coordinación.
La capitalización de los bancos requiere un ratio de solvencia del 9% del capital de más calidad y debe considerar la valoración de mercado de la deuda soberana al 30 de septiembre de 2011.
Este objetivo de capital cuantitativo debe ser alcanzado el 30 junio de 2012, sobre la base de los planes acordados con los supervisores nacionales y coordinados por EBA.
Para la financiación de la ampliación de capital, los bancos deben utilizar primero las fuentes privadas, incluyendo la reestructuración y conversión de deuda.
Los bancos deben estar sujetos a limitaciones en cuanto a la distribución de dividendos y pagos de bonos hasta que el objetivo se haya alcanzado.
Si es necesario, los Gobiernos nacionales deberán apoyar, y si este apoyo no está disponible, la recapitalización debe ser financiada mediante un préstamo del Fondo de Rescate del euro.
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