Hollywood está indignado también. La película «Margin Call» retrata fehacientemente varios aspectos de la crisis de hipotecas en Estados Unidos y, obviamente, deja muy mal parados a altos ejecutivos de Wall Street. Promete tener más éxito que «Too big to fail» o la muy floja «Wall Street II».
Ardían los teléfonos ayer de las mesas por las cotizaciones del dólar. Parecía como si se tratara de una subasta de fin de temporada y a decir verdad algo de ello hay en el inconsciente colectivo. Es que tras las elecciones del domingo, queda la sensación de «zona liberada» y que todo puede ocurrir. Por eso es que versiones prenden por más que puedan no ser ciertas. Por si fuera poco, las medidas adoptadas en los últimos tres meses por el BCRA no fueron muy acertadas por cierto a la hora de calmar operadores. Ayer entregó u$s 230 millones y con tasas altas. Nada tranquilizador. Desde este lunes las dudas pasarán por el ritmo que tendrá el aumento de la corrección cambiaria. Algunos sostienen que se repetirá el escenario de la anterior crisis, cuando el tipo de cambio pasó de $ 3,05 a $ 3,80 en un semestre (el último trimestre de 2008 y el primero de 2009). Otros, que todo será mucho más gradual.
En esta oportunidad, el «talibán», operador y economista, se concentró en la plaza local. En un encuentro en el que participaron ayer varios hombres del mercado financiero en el Restaurante Central de La Rural, este gurú destacó las bondades crecientes que está generando en lo financiero el «modelo productivo». El denominado «contado con liqui» está dejando un retorno del 15% en dólares directo en cada pase para los audaces que desembarcan en esta alternativa. Otro rumbo es tomar por la bicisenda de los contratos a futuro y aprovechar las diferencias existentes entre las operaciones en el ROFEX y Nueva York (el BCRA subsidia el ROFEX). Para los tenedores de bonos un dato aportó el «talibán»: la ANSES se desprendió de su tenencia de moneda extranjera, por lo que si desea hacerse de dólares, debe vender sus títulos públicos (algo que ya hiciera).
Pese a los mayores problemas de liquidez y suba de tasas de las últimas jornadas, muchas empresas igual prefirieron mantener su acceso al mercado, específicamente a través del lanzamiento de fideicomisos financieros. Obviamente aceptan un costo mucho más alto (de Badlar más de 350 puntos básicos, es decir cerca del 21%), pero igual la idea es aprovechar la ventanilla de fondeo que continúa abierta. Si bien todavía es prematuro adelantar que la crisis internacional tocó piso, los bancos internacionales se animan a tomar posiciones.
Cada día suma adeptos los índices PrimeX de Markit que permiten a los inversores tomar posiciones, tanto «largas» como «cortas», en títulos garantizados por hipotecas sobre viviendas residenciales o RMBS (Residential Mortgage-Backed Securities). Pero además brindan señales sobre la salud del mercado inmobiliario. Markit elaboró cuatro canastas de CDS sintéticos con exposición a diferentes RMBS y los lanzó en abril 2010. Los inversores le prestan creciente atención a estos índices porque les sirven para hacerse una idea de cómo está el mercado hipotecario y los activos que respaldan dichas hipotecas. El comportamiento de las últimas jornadas muestra que estos índices están cayendo con mucha fuerza y eso debería preocupar al mercado, aunque al parecer por ahora no lo está haciendo. La baja en los índices PrimeX no es en soledad ya que otros índices menos conocidos pero que negocian mucho más volumen tales como los ABX o los TABX acumulan caídas del 10 al 20% en los últimos meses. Para los operadores de este mercado todo esto hace temer que se pueda producir una segunda parte en la historia de la crisis subprime, por lo que recomiendan monitorear de cerca la evolución de estos índices. Quienes operan estos índices son Amherst Securities, Bank of America, Barclays Capital, Citigroup, Credit Suisse, Deutsche Bank, Goldman Sachs, JP Morgan, Morgan Stanley, Nomura, Royal Bank of Scotland y UBS.
El habitual mail del «oso», el ejecutivo de banca privada que se esconde detrás de ese seudónimo, llegó con fondo rojo, como si fuera de Crónica TV. Dice lo siguiente: «1) nunca vi tanta ineptitud por parte de un grupo de políticos y tecnócratas como la de los europeos en estos últimos 2 años; 2) el lunes espero que no nos decepcionemos aunque todo indica que lo que van anunciar no será suficiente; 3) algo para tener en cuenta es que esta semana por primera vez los CDS (Credit Default Swaps o seguros contra default) de Alemania cotizaron por encima de los de Inglaterra; 4) ¿alguien puede entender cómo el euro está en 1,37/38?; es insostenible y en algún momento lo veremos más cerca de 1,20 que de 1,40; 5) donde veo valor es en muchos bonos emergentes que fueron castigados y hoy ofrecen retornos del 12% en promedio en distintos sectores y países; 6) si tengo que apostar al corto plazo, voy al ETF «EUO», que apuesta en contra del euro (2 por uno) y el «EDZ» que apuesta a la baja en mercados emergentes (3 por 1), en cuanto a la Argentina por un lado la apuesta es al cupón PBI y al dólar, que están muy baratos también». Fiel a su estilo (negativo).
A muchos no les va a caer bien, pero la nueva película hollywoodense sobre la crisis de Wall Street viene precisamente a eso, a incomodarlos. Se titula «Margin Call» y está protagonizada por nueve estrellas del mundo cinematográfico como Kevin Spacey, Jeremy Irons, Demi Moore, Stanley Tucci, Paul Bettany, Zachary Quinto, Penn Badgley, Simon Baker y Mary McDonnell. Está basada en hechos reales, y bajo la forma de un thriller de temática financiera narra los acontecimientos que se produjeron a comienzos de la crisis allá por septiembre de 2008. Relata las primeras doce horas antes que se desate la crisis. Sin duda, la película financiera del año y quienes ya la vieron destacan la frase de Kevin Spacey: «Youre selling something that you know it has no value» (tu estás vendiendo algo que sabemos que no tiene valor). El film gira en torno a los ejecutivos de un importante banco de inversión que opera en todo el mundo (¿Lehman Brothers o Goldman Sachs?). La acción transcurre en la sucursal neoyorquina, donde han despedido a muchos de los integrantes de la plantilla. Cuando despiden a Eric (Stanley Tucci), éste le explica a un joven analista, Peter (Zachary Quinto), que ha descubierto información que podría poner en peligro seriamente a la empresa, y le da unos archivos que lo demuestran. Después la trama es cómo el directorio quiere salir de una quiebra segura. El director es JC Chandor y el único antecedente en el tema es su padre, que trabajó 40 años en Merryll Lynch.
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