Londres: semana de subastas pone a prueba la crisis

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Las subastas que empiezan hoy y terminan el viernes en Londres, con importantes obras de Monet, Degas, Modigliani, Kirchner, Miró y Warhol, entre otros, pondrán a prueba el mercado del arte, que se desplomó en noviembre de 2008 por la crisis internacional,
Christie's y Sotheby's, las dos casas de subastas más poderosas del mundo, aseguran que, pese al sismo financiero y la recesión económica internacional, aún hay dinero para el arte, «si la calidad es buena» y si los precios son «razonables».
Para entender la importancia de estas subastas, basta citar dos pinturas de Monet. Cuentan que ante uno de sus cuadros, Cezánne dijo: «Es el más fuerte de nosotros. Es sólo un ojo, pero, ¡Dios mío, qué ojo!». «La Promenade d' Argenteuil», pintada por Monet en 1872, no es la obra más cotizada de la subasta de Christie's, sin embargo es una de las mejores expresiones del plainairisme, que es la característica más destacada del Impresionismo. Fue realizada cuando Monet se mudó a Argenteuil para estar cerca de sus amigos Renoir y Manet, y pintar los alrededores. La vista del cielo, con sus contraste de luz, la sensación de movimiento de las nubes, los reflejos del agua, y una chimenea humeante que se divisa a lo lejos, delatan no sólo la sofisticación de la pintura sino también -con esa fábrica lejana- una de las primeras señales de la modernidad. Esta pintura está estimada entre 3,5 y 5 millones de libras (entre 4,9 y 7 millones de dólares)..
También de Monet es el cuadro más valioso en términos estéticos y financieros. «Dans la Prairie», cuya estimación está en reserva, fue realizado cuatro años más tarde, en 1876, cuando el Impresionismo alcanza su esplendor. La pintura fue presentada en la tercera exhibición del grupo, en el momento que los artistas comenzaron a utilizar el término Impresionismo, expresión tomada de un despectivo comentario de la crítica. La idílica escena muestra una joven con un vestido y un sombrero blanco y con un libro entre sus manos, en medio de un prado cargado de flores. Se trata de Camille, la mujer de Monet, que posa con evidente sosiego en medio de una superficie casi abstracta que se deshace en una catarata de colores. La pintura prenuncia los célebres jardines en Giverny, y el amor de Monet por la vida y las escenas bucólicas.
«Nuestra respuesta a la crisis es ofrecer menos obras y sólo de muy buena calidad», afirmó a la agencia «AFP» Helena Newman, vicepresidenta del departamento de arte impresionista y moderno de Sotheby's. Algunas piezas, como «La pequeña bailarina de 14 años», de Degas (un bronce estimado entre 13 y 17 millones de dólares), «La Cariátide», de Modiglianni (8 y 11 millones de dólares) y «Escena de la Calle» de Ernst Ludwig Kirschner (7 y 10 millones de dólares) son, según Newman, «obras maestras que envidiarían los mejores museos del mundo. Y los coleccionistas serios lo saben».
Sin embargo, el mercado del arte está en una situación totalmente distinta que hace seis meses, cuando se pagaron precios exorbitantes. Por ejemplo, un tríptico de Francis Bacon alcanzó 86,2 millones de dólares en mayo de 2008 en Nueva York.
«El clima económico ha cambiado drásticamente y hemos reconocido ese cambio, dando prioridad sobre todo a calidad y precios razonables», señaló también a «AFP» Cheyenne Westphal, directora del departamento de arte contemporáneo de Sotheby's. «Pero es imposible predecir cómo va a responder el mercado», admitió, confirmando que los especialistas seguirán muy de cerca estas subastas porque son las primeras después del desplome del mercado del arte en los remates de noviembre de 2008 en Londres y Nueva York.
«Los precios no son los mismos que en los momentos del auge del mercado», reconoció a la misma agencia Giovanna Bertazzoni, directora de arte impresionista y moderno de la casa rival, Christie's. Por ejemplo, la estimación de entre 5 y 8 millones de dólares para el cuadro «Les Deux Filles» de Amedeo Modigliani habría sido tres veces mayor si el mercado estuviese en auge, aseguró.
«Rara vez sale al mercado un cuadro como éste, que es uno de los únicos cinco retratos de dos personas creados por el artista. Es una oportunidad que no se volverá a repetir, al menos en esta generación», insistió.
Falta por ver también qué ocurrirá en el mercado del arte contemporáneo, donde en los últimos años los precios de obras de artistas como Jeff Koons y Damian Hirst, se dispararon, codiciadas por jóvenes coleccionistas que amasaron fortunas en las bolsas, antes de su derrumbe.

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