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Los depósitos en dólares ya superan los 14.000 millones
• Son del sector privado.
• Se trata de un récord desde la salida de la convertibilidad
Tradicionalmente, los depósitos en dólares aumentan más en agosto que en el resto del año, debido al vencimiento de capital anual del Boden 2012. Como el Gobierno deposita el dinero en efectivo en las cuentas de los inversores, parte de esos fondos quedan dentro del sistema financiero. Pero en agosto de 2010 la suba había sido mucho menor, de u$s 350 millones.
Lo más notorio es que se trata de colocaciones que prácticamente no pagan tasa. Pero los ahorristas la prefieren a dejar el dinero en plazo fijo a una tasa de interés que es negativa en términos reales (el rendimiento es cercano al 11,5% anual contra una inflación del 20%).
Pese a esta evolución, los depósitos en dólares muestran una caída del 1,4% en lo que va de 2011. ¿Cómo se explica? Esto sucede porque en realidad están cayendo los depósitos en dólares del sector público, que ya están por debajo de los u$s 2.000 millones. La venta de divisas por parte de la ANSES para ayudar en la tarea al Central genera una disminución de los depósitos en dólares del sector público mes a mes.
Los plazos fijos en pesos del sector privado también aumentan. En agosto recuperaron cierta «velocidad crucero», al mostrar un incremento del 3,7%. De esta forma, se revirtió una tendencia de virtual estancamiento en junio y julio. Pero a este dato también hay que tomarlo con pinzas. Sucede que las colocaciones que aumentan son las del segmento mayorista que debe permanecer en pesos (como compañías de seguros o fondos comunes de inversión). Sin embargo, la evolución de los depósitos minoristas es prácticamente nula.
Otro dato central es que los créditos aumentan a un ritmo muy superior que los depósitos a plazo. Las financiaciones al sector privado muestran un crecimiento del 49,3% interanual, mientras que los plazos fijos presentan un incremento del 33,8%. Esta brecha en el ritmo de crecimiento de ambas variables está reduciendo el colchón de liquidez que tienen los bancos, aunque no se trata de una tendencia preocupante.


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