Lula da Silva, que gobernó entre 2003 y 2010, "discutió el tema con interlocutores y dirigentes del Partido de los Trabajadores" con quienes se reúne habitualmente en su fundación de San Pablo, reportó Folha de San Pablo. Si bien no hubo una decisión sobre el tema, se especula que puede haber algún anuncio este año como parte de una estrategia política de largo alcance, señalaron "interlocutores" del líder del PT consultados por el matutino. No obstante, el matutino relata que "quienes defienden la idea, advierten que eso lo hará blanco tanto de los medios como de la oposición, justamente porque los adversarios temen que se postule a la sucesión de Dilma en 2018. El expresidente tiene los contras de ser candidato, sin los pros".
A Lula le preocupa, según la versión de Folha, que su salto anticipado al ruedo disminuya el protagonismo de la presidenta Dilma Rousseff, ya complicada con la fragmentación de su base de apoyo político, y bajo amenazas de impeachment. "Sobre la posibilidad de una precandidatura que complique a Dilma, interlocutores dicen que no hay forma de debilitar a un Gobierno que ya está fragilizado, o sea, que peor imposible. Él es mucho más cuidadoso con Dilma que ella con él, dijo un lulista que participó en los debates sobre el asunto", se lee en la nota.
Otro diario, Estado de São Paulo, reveló que supuestamente varios fabricantes de automóviles pagaron 20 millones de dólares a grupos de presión para que negociaran en 2009 ilegalmente con el Gobierno de Lula la aprobación de un decreto que favorecía al sector. Las empresas habrían pagado unos 20 millones de dólares a esos grupos de presión, cuya actividad no está regulada en Brasil, y habrían negociado sobornos con miembros del Ejecutivo y con diputados y senadores, según mensajes obtenidos por el diario.
El objetivo del grupo era la prórroga del plazo de un decreto que concedía importantes rebajas tributarias a los fabricantes de automóviles, calculadas en 740 millones de dólares al año. Los documentos citan a las empresas MMC Automotores, subsidiaria de Mitsubishi, y el Grupo CAOA, fabricante y vendedor de marcas como Hyundai, Ford y Subaru. El Gobierno de Lula aprobó el 20 de noviembre de 2009 el decreto que prorrogó hasta 2015 los descuentos tributarios.
| Agencias Brasil247, ANSA y EFE |


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