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Mamón, una alternativa para zonas cálidas
En la Argentina, las plantaciones de mamón están en Salta, Formosa y mayormente Misiones, pero no se aprovecha su potencialidad.
Siendo su origen en América Central y desplazándose hacia el sur principalmente, se hallan evidencias del consumo y cultivo en el continente americano desde las primeras civilizaciones precolombinas. Actualmente se ha expandido a todas las zonas tropicales y subtropicales del mundo, que generó un mercado mundial según FAO superior a los 11 millones de toneladas/año. Si bien hay más de 60 países que llevan a cabo el cultivo, entre India, Brasil, Indonesia, Nigeria y México se supera el 70% de la producción mundial. Los mayores importadores son Estados Unidos (que abastece principalmente de México y América Central), Sudeste Asiático en segunda instancia y, en tercer lugar, la Comunidad Europea.
La Argentina presenta producciones en Salta, Formosa y mayormente Misiones, pero no aprovecha la potencialidad que tiene en el aspecto climático. Se ubica según el INTA en el puesto 47 a nivel mundial, con producción total de aproximadamente 2.000 toneladas/año y destina poco más de 400 hectáreas a su cultivo.
Teniendo en cuenta que la mayor producción se logra en el primer año de cultivo, no se sugiere mantenerlo más de 2 años debido a que el tamaño de las plantas y su rápido crecimiento dificultan las labores; incluso sabiendo que la planta puede producir hasta los 20 años de edad, sólo el primero y el segundo año generan rindes de hasta 30 toneladas por hectárea.
Como bien destaca el INTA, el pequeño productor que sea poco tecnificado y no posea capacidad de generar sus propios plantines hace que sus ineficiencias en el costo de éstos se paguen hasta 12 veces más caro de lo que puede conseguir un gran productor. Esto obliga a reiterar y resaltar el concepto del valor intrínseco que posee el know-how en contraposición de los modelos de "paquete tecnológico". En adición, la poca densidad de plantas por hectárea que siembra el pequeño productor, consecuencia de sus altos costos de adquisición, lleva a que tenga que buscar al menos 1.500 pl/ha para optimizar las labores y costos fijos.
Cuando se compara el caso local con países donde el pequeño productor es altamente tecnificado y eficiente, como por ejemplo el clúster de North Queensland, Australia, se ve que el costo de implantación se diluye y se aprovecha hasta 15 años la misma planta, debido a que utilizan plataformas autotransportadas que se ajustan a la altura de crecimiento del árbol de papaya, eliminando el costo de obtención de plantines y de las labores culturales reiteradas en cada campaña.
(*) Lic. en Economía y Administración Agraria. Consultor en Agronegocios


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