Mandela dejó su patrimonio a su última esposa Graça Machel, a miembros de su familia, a varios colaboradores, a escuelas y al Congreso Nacional Africano (CNA), el partido en el que militó toda la vida. Por el contrario, no le dejó nada a su segunda esposa Winnie, quien reclamaba la mitad de su patrimonio.
Dos meses después de la muerte a los 95 años del padre de la democracia sudafricana, los abogados dijeron que era probable que Graça renuncie a la mitad de la herencia, optando por recibir cuatro propiedades en Mozambique y otros valores.
El testamento fue redactado en 2004 y modificado en 2008.
Graça Machel, de nacionalidad mozambiqueña, podía teóricamente aspirar a la mitad de los bienes, pero se prevé que sólo guardará lo que le pertenece, joyas, muebles y cuentas bancarias.
Las regalías de los libros de Mandela y sus casas en Johannesburgo, Ciudad del Cabo, Qunu y Mthatha fueron legadas a la fundación familiar. Ésta deberá compartir entre el 10% y el 30% de sus ingresos con el CNA "para la promoción de los principios y políticas de reconciliación entre los sudafricanos".
La mansión de Houghton, Johannesburgo, donde Mandela murió el 5 de diciembre, será utilizada por la familia de su difunto hijo Makgatho. "Mi deseo es que sirva también de lugar de reunión de la familia Mandela para mantener su unidad mucho tiempo después de mi muerte", escribió.
Encarcelado durante 27 años en las prisiones del apartheid, el padre de la democracia sudafricana logró acumular un patrimonio valuado en 46 millones de rands (4,1 millones de dólares), señaló uno de sus albaceas, el juez Dikgang Moseneke.
Mandela dejó más de 30 hijos, nietos y bisnietos de sus dos primeros matrimonios. En su última voluntad incluyó a los hijos de Machel, con quien se casó cuando tenía 80 años, así como a su exsecretaria Zelda La Grange, y a nueve colaboradores, a los que gratificó con 4.400 dólares cada uno.
El testamento prevé diferentes legados a los establecimientos donde Mandela estudió en su juventud para que ofrezcan becas a sus alumnos, sobre todo la Universidad de Fort Hare y la de Witwatersrand en Johannesburgo.
En el testamento, redactado en 2004 cuanto tenía 86 años y enmendado en 2008, Mandela tuvo palabras personales para la mayoría de sus herederos, según el juez.
En tanto, parte de sus familiares se disputan lo que la "marca Mandela" puede dejar en el futuro, la que algunos de sus nietos y bisnietos ya utilizaron para comercializar desde ropa hasta un "reality" de televisión.
| Agencias AFP, Reuters, ANSA, DPA y EFE |


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