María José Demare potente y pasional

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María José Demare (voz). Con D. Pisano (guitarra), J. Ordóñez (bajo), J. Angeolini (bandoneón), J.M. Echandi (piano, arreglos, dir. mus.) y M. Casado (batería). Invitados: N. Mascardi, C. Milone y C. Castaña. (Teatro del Viejo Mercado).

A María José Demare le sobra pasión. Viéndola en vivo, nadie podría suponer que se guarda algo, que no cree en lo que canta, que se esconde. Exhibe desde su cuerpo hasta sus torpezas sobre el escenario y despliega una voz que ha pulido y trabajado a lo largo de años y que hoy tiene una prolijidad técnica muy alta aun en su potencia y su desgarro.

Lo último que grabó, en 2010, es un álbum que se llama «Ella», y ése es, de algún modo, el eje sobre el que construye este concierto en el Teatro del Viejo Mercado. En su lista de temas conviven Sandro, Raphael, su tío Lucio Demare, Juan Carlos Cobián, Enrique Cadícamo, Mariano Mores, José María Contursi, Ángel Villoldo, su varias veces mencionado y homenajeado Cacho Castaña y sus propias poesías, puestas en música por Raúl Parentella («Argentina, porque te quiero tanto») o Daniel García (su ya clásico «La Diabla»). Y lo curioso e interesante es que, con esa mezcolanza de baladas y tangos, de piezas fuertemente rioplatenses y canciones de lenguajes más internacionalizados, la cantante sale muy bien parada.

Se hace muy grande cuando interpreta «Me amas y me dejas» o «Penumbras» de Sandro («la Biblia», dijo), «Gricel» de Mores y Contursi, «Garganta con arena» u «Ojalá que no puedas» de Castaña.

Se desdibuja cuando suma invitados como Nacho Mascardi (buen cantante pero de otro estilo) para compartir «Todos los días un poco» de León Gieco, o Cecilia Milone, que se queda un rato sola en el escenario, abusa de su histrionismo y confunde su papel de invitada con el de protagonista. Gana Demare, por la brevedad de la presencia y la magnitud del personaje, cuando es Cacho Castaña quien sube para cantar con ella su «Para decir adiós». Pierde parte del interés cuando hace una versión de «El choclo» con la tradicional letra de Discépolo traducida al francés. Divierte cuando junto a Milone dedica su «Príncipe del asfalto» a un Castaña que se relame desde su mesa. Se confunde cuando acepta arreglos tan bullangueros y poco cuidados, sobre todo en ciertos tangos que requerirían algo más equilibrado; con una batería que, de tan golpeada y tan en primer plano, los termina transformando en marchas. Y todo termina emotivamente con «Resistiré» a manera de bis, con Milone y Mascardi otra vez sobre el escenario, en un balance que da, sin dudas, positivo.

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