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Marte es la mejor receta para fracasar en el cine
La pérdida de u$s 200 millones para Disney por «John Carter» es otro capítulo de la maldición de los films de tema marciano, algo que atrae mucho a los directores pero no al público.
La película apenas recaudó hasta la fecha 54 millones de dólares en EE.UU., y los 126 millones logrados en el resto del mundo apenas son un consuelo para Disney, que en 2011 sufrió otro fiasco con la también alienígena «Marte necesita mamás». Esta película de animación realizada con actores reales y sensores de captura de movimiento bajo la dirección de Robert Zemeckis se rodó con un presupuesto de 150 millones de dólares pero solo recaudó 39 millones.
La temática marciana había sido una decepción para Disney anteriormente con títulos como «Misión a Marte» (2000) o «Mi marciano favorito» (1999), que rindieron por debajo de las expectativas. Marte le jugó también una mala pasada a Warner en 2000 con «Planeta rojo», un «thriller» de astronautas protagonizado por Val Kilmer que recuperó en taquilla solo 33 de los 80 millones de su presupuesto.
También de Warner fue «Marte ataca!» (1996), una comedia de ciencia ficción de Tim Burton con un reparto repleto de estrellas, como Jack Nicholson, Glenn Close o Pierce Brosnan, que costó 70 millones de dólares (sin incluir gastos promocionales) y fracasó en EE.UU. donde únicamente ingresó 37 millones de dólares. «Marte ataca!» logró en última instancia esquivar la ruina gracias a sus proyecciones internacionales, que elevaron su recaudación final a 101 millones de dólares.
El terror de John Carpenter en «Fantasmas de Marte» (2001) tampoco atrajo a los espectadores hasta el punto de que pocos acudieron a ver la película que obtuvo 14 millones de dólares en taquilla, la mitad de su costo de producción.
Otro fracaso marciano fue «Doom: la puerta del infierno», la adaptación de un videojuego del mismo nombre sobre unos marines enviados al planeta rojo a investigar unos extraños eventos y que contaba con Karl Urban y Dwayne Johnson en el reparto. Más allá de Marte, el espacio exterior dejó estrepitosos fracasos como «Fantasía final» (2001), un film animado para el que prestaron sus voces Alec Baldwin, Steve Buscemi y Donald Sutherland que tomó la historia de la popular saga de videojuegos homónima. La película distribuida por Sony/Columbia se tasó en 137 millones de dólares y recuperó solo 85, lo que generó un déficit que obligó a cerrar a su productora, Square Pictures.
De Disney fue «El planeta del tesoro» (2002), una versión galáctica y de dibujos de la novela «La isla del tesoro» que dejó tras de sí un saldo de números rojos con un costo de 140 millones de dólares y unos ingresos de menos de 110 millones. Quien también intentó sacar partido a las tramas espaciales fue Eddie Murphy, el actor detrás del proyecto «Las aventuras de Pluto Nash» (2002) en el que se gastaron 100 millones de dólares para recaudar tan solo 7 en taquilla.
En cualquiera lista negra de batacazos de Hollywood no puede faltar «La pirata» (1995), que llegó a figurar en el Libro Guinness de los Récords como el mayor desastre taquillero de todos los tiempos. Este film con Geena Davis y Matthew Modine costó 98 millones de dólares, recaudó 10, y llevó a la bancarrota a su productora Carolco Pictures.
Anteriormente habían fracasado «Ishtar» (1987) con Warren Beatty y Dustin Hoffman; «La puerta del cielo» (1981) de Michael Cimino, que mandó a la quiebra a la United Artists, o el clásico «Cleopatra», una obra faraónica ganadora de cuatro Oscar que en 1963 costó 44 millones de dólares y en su año de estreno logró ingresar en EE.UU. 26 millones.


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