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“Matungo” explorará la cara no visible del turf
Sergio Podeley, Pablo Alarcón, Mariano Farías, Alejandro Awada, Marcelo Melingo y Emilio Bardi en el Hipódromo de Palermo durante la producción de la miniserie “Matungo”.
Mariano Farías, su autor y director, dedicó varios años a realizar documentales vinculados a esta temática para ESPN y descubrió un mundo que consideró digno de tener su historia. La producción será de 4 Patas Films, de Gonzalo Pazos, con sede en Perú, en alianza con el Hipódromo Argentino de Palermo en el año de su 140 aniversario. Dialogamos con ambos.
Periodista: ¿Cómo comenzó el proyecto?
Mariano Farías: Trabajé para ESPN con documentales sobre caballos, hice más de 30 capítulos y conocí de cerca el mundo hipico con entrevistas de historias reales en las que me basé para escribir esta ficción. Cuando uno ve una carrera ve al caballo corriendo dos minutos, ese es el show, pero detrás de ese caballo, que corre una vez por mes, son 20 carreras por días, 15 caballos por carrera y cada caballo que involucra entre 5 y 9 puestos de trabajo, ahí esta el universo a contar. Muchas de estas personas han trabajado durante años con una pasión que llega a ser más fuerte que lo que vemos en el fútbol. Acá hay otro grado de compromiso, hay contacto directo con la vida animal al cuidar al caballo y ver lo que devuelve, trabajar con animales transforma. En la villa hípica uno se encuentra con peones, variadores, el que pone la herradura, el que trae la alfalfa, arranca todo a las 5 ó 6 de la mañana y hay una amabilidad, una alegría y una camaradería que sorprenden.
Gonzalo Pazos: Quise abrir una línea de negocios vinculada a las series, que en Perú es un mercado muy atrasado respecto al argentino, allá recién ahora se empiezan a empapar con la movida de las series. Viendo la cuestión de los talentos y la técnica preferimos hacerlo en Argentina, sobre todo porque hay muchos más hipódromos acá que en Perú, donde hay uno solo, y teniendo acá el Hipódromo de Palermo, con semejante infraestructura, no lo dudé. Con el Hipódromo de Palermo cerramos en dos días y a ellos además les vino muy bien porque querían hacer algo para difundir que este año cumplen su 140 aniversario y buscaban algo. Este producto les cerró muy bien porque cuenta las historias de vida alrededor del turf y no sólo la vincula con el mundo de las apuestas.
P.: ¿Cómo encontraron al caballo "protagonista"? ¿Hay un doble?
G.P.: Primero hubo que hablar con cada propietario de cada caballo por los permisos para que salgan en la serie, y el presidente del hipódromo nos ofreció su stud para locacionar sus caballos. Le pregunté por su caballo mimado y me ofreció a Chicago Bull, que actulamente está corriendo. También tenemos un doble que se llama Titán, que es de un palafrenero y que fue alguna vez caballo de carrera. Es más manso y muy parecido al protaognista, con la misma mancha en la cabeza. Así que usamos a Chicago Bull para la carrera y a Titán para para primeros planos con el jockey. Los mansos nos permiten usar una camara car en la pista u otras opciones, en cambio los caballos de carrera se asustan de nada, por ejemplo, se les pone un accesorio en el hocico para que no se vean las patas cuando corren porque se asustan. Son muy temperamentales, se cuida mucho que en carrera no haya nada en pista, se pueden alterar por un gato y hacer un desastre. En cambio con nuestro actor principal nos arriesgamos y no usamos doble. Está entrenando en la escuela de jockeys y se está preparando físicamente y bajando de peso al nivel de un estudiante de jockey. Esta entrenando de martes a jueves en Palermo con Titán para tener un vínculo.
P.: ¿Qué fue aquello que más les llamó la atención de ese mundo "invisible" de las carreras de caballos?
M.F.: El peón trabaja sin descanso, de lunes a lunes, y cuando su caballo gana es el que más se emociona, más allá de lo que representa económicamente para él esa victoria (se lleva un 3%, el jockey un 10%, el entrenador otro tanto y el propietario 70% . Los dueños que más lo disfrutan son aquellos que se animaron a meterse en la cría, fueron al campo compraron un padrillo velocista y lo cruzaron con una yegua de patas fuertes y criaron al caballo que recién corre a los tres años. Son años de nada, dándole de comer, después el caballo debuta y te das cuenta recién ahí si sirve. De ahí en más se sabra si es pingo, es decir ganador, o si es matungo, si es perdedor. Eso se sabe solo en la cancha, donde se ven los pingos.
P.: ¿Entonces la historia es sobre el caballo perdedor?
M.F.: No, porque es la crítica la que califica al atleta, y en este caso lo vieron como perdedor aunque no lo sea. Si al caballo lo entrenas y vas no responde decis es indocil, y asi sera, este caballo me quiere decir algo y tengo que cambiar.. esa es la historia, no es mal caballo es incomprendido.. son inteligentes, si cambias estrategia responde de otra manera y es muy agradecido.. si le das cariñño post querra correr para cariñño. se traspola a todo .. descalificado escuela .. marginado.. sociedad lo descalifica porque fue marginado.. calificacion es lo que determina persona y caballo.. personas descalificadas y caballo descalificado lo llaman matungo tienen que romper paradigma y volver a creer.
P.: ¿Por qué cree que esta temática nunca ha sido tocada en series, salvo el ejemplo de "Luck", de HBO, con Dustin Hoffman, que fue levantada?
G.P.: Recibió muchas críticas de parte del mundo del turf, porque se basó más que nada en las trampas y las apuestas, si bien tuvo una estética increíble que tengo como referencia, por ejemplo el color o la puesta de cámaras. También recibieron muchas quejas de la sociedad protectora animales, para mi fue un mito lo del maltrato, pero como pusieron mucha plata para esa serie se permitieron escenas un poco forazadas, por ejemplo, hay una fractura expuesta de un caballo en el medio de una carrera, hay un sacrificio a un caballo, claro que se usaron retoques digitales pero a la gente del turf no le gustó. Además hay una movida muy grande de mala prensa a las apuestas, como en los tangos, que todos los que hablan de las carreras de caballos, que son muchos, siempre se relacionan con el apostador que perdió todo y dejó el último peso. Yo por ejemplo viví diez años frente al hipodromo y nunca fui, no sabía que era gratis ni que se podían ver carreras sin apostar. Hay un ambiente familiar que no se conoce hasta que se lo vive. Hay una movida tan grande y apasionante y tantos personajes como historias pueden contarse.
P.: ¿A qué personajes se refiere?
G.P.: Uno no ve ni conoce el sacrificio del que saca al caballo a pasear a las 4 de la mañana, la gente que trabaja ahí es 100% pasión, está todo el día hablando de ese tema y poco tiene que ver con las apuestas, es la vida desde adentro. Y mostrarlo desde otro lado, en una serie con calidad de imagen, para un deporte que en otros países como Dubai tienen prohobida la apuesta y se vive la carrera como un partido fútbol, como espectáculo.
P.: ¿Qué otros mitos negativos encuentran en torno a este mundo?
M.F.: La gente se priva de ver este espectáculo porque dice que ahí es donde se arruina la gente. Pero la apuesta es el 1% de este universo, es una de las patas que la sustenta. La mayoría de los propietarios de caballos lo tienen como hobby no como negocio, salvo excpeciones.
P.: ¿Cómo se comercializará la serie? ¿Irá por canal de aire? ¿Por TV paga? ¿Por Internet?
G.P.: Estamos cerrando con Latina de Perú y hay conversaciones con América que ofrece el espacio y se hace un arreglo por la publicidad porque los canales no tienen líquido para comprar de modo que nos tienen en su programación, una hora por semana, y se arregla el beneficio vía publicidad. También buscamos venderlo como lata al exterior, sobre todo a países fuertes en el mundo hípico como Francia, España, Dubai, Brasil, EE.UU.
M.F.: Hoy la TV le dice al narrador qué contar. Cuando dije que quería contar esta historia no me abrió las puertas en seguida, y me pidieron morbo, querían que contaran como se funde la gente, hasta que se presentó la manera de contar la historia que quería.
P.: Y la distrubición vía Netflix?
G.P.: Netflix es el último esalbón de la cadena porque piden exclusividad. Es por eso que después de que las series se ven enteras en todo el mundo, o películas, terminan en Netflix, excepto, claro, las que ellos mismos producen. Netflix compra la lata y ofrece exposición que sirve como ventana promocional para vender nuevos productos. Hay una creencia de que si estas en Netflix es sinónimo de éxito, a mi me atrae más la coproducción.
Entrevista de Carolina Liponetzky


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