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“Mi folklore algún día será tradicional”
Para Abel Pintos, «más allá de los cambios de ‘vestiduras’, el folklore siempre tuvo su parte romántica y baladística. Hace 40 años, Daniel Toro tenía un estilo romántico y muchos lo criticaban por eso».
Periodista: Su estilo y sus búsquedas musicales fueron cambiando con el tiempo, pero ahora esos cambios son más evidentes hasta en el título de su nuevo disco «Reevolución».
Abel Pintos: Pasó que fui creciendo en edad y que las cosas fueron cambiando naturalmente. Tenga en cuenta que empecé de muy chico. O sea que este proceso de disco tras disco y de cambios fue acompañado también de un descubrimiento sobre las cosas que me gustan -o me fueron gustando en cada momento- de la música. Tengo la sensación, mirando ahora un poco hacia atrás, que fue a partir de mi tercer disco, «Cosas del corazón», cuando tenía 17 años, que la búsqueda empezó a hacerse mucho más propia. Mirado en perspectiva también, veo que hay un primer disco mucho más tradicional que marca de algún modo la influencia de mis padres y de mis referentes artísticos, y este presente, ya perfectamente instalado en Buenos Aires y mostrando todo lo que me ha pasado en estos años.
P.: ¿Quiere decir que también cambiaron esos que usted llama «sus referentes»?
A.P.: No es tanto que cambiaron sino que mis gustos se fueron nutriendo con otras cosas. Si antes estaban Atahualpa Yupanqui o Mercedes Sosa, ahora están también Divididos, Nirvana, León Gieco, Pedro Aznar.
P.: En relación a esos cambios que se han ido reflejando en su trabajo, ¿no le molestan los cuestionamientos de los sectores más tradicionalistas que puedan hablar de su estilo más volcado hacia el pop o la balada?
A.P.: En principio, no es algo que me importe especialmente. Pero la verdad es que más allá de algunos cambios de algo que podríamos llamar «vestiduras», el folklore siempre tuvo su parte romántica y baladística. Por ejemplo, Daniel Toro, al que hoy consideramos como un artista tradicional, tenía un estilo romántico hace 40 años y algunos lo criticaban por eso. En definitiva, yo me sigo sintiendo un artista de folklore aunque se muestren otras cosas también; en todo caso, ésta será mi visión del género en este tiempo. Y quién sabe si dentro de unos años no se lo considera también tradicional.
P.: ¿En ese mismo sentido, está la idea de mostrar fundamentalmente temas propios?
A.P.: Hace rato que la mayor parte de mis discos está formada por temas míos. Eso tiene su riesgo, pero yo compongo y lo más honesto me parece mostrarlo, darle mi sello a mi modo de cantar también con mis canciones.
P.: ¿Compone con regularidad o sólo cuando debe armar el repertorio de un nuevo álbum?
A.P: No soy de sentarme a escribir, ni lo hago con un instrumento. Voy cantando los temas, que me van saliendo en música y letra. Y cuando están listos se lo llevo a mi hermano Ariel, o últimamente a Marcelo Predacino (ambos, además, son coproductores de mi nuevo disco «Reevolución»- para grabarlo y hacer las primeras maquetas. A veces son temas que aparecen en los momentos menos esperados; por ejemplo en medio de una gira. A veces, empiezan a salir cuando me propongo buscar en determinado tema o en cierto concepto.
P.: ¿Cuánto tiene de suyo su trabajo y cuánto del aporte de la industria del disco?
A.P.: Tengo la suerte de trabajar con gente a la que respeto y en cuyas opiniones confío mucho. Productores como Afo Verde o Rafa Vila estaban entre las personas de este negocio a las que admiraba aún antes de trabajar con ellos. De modo que todo se charla, desde las canciones hasta el modo de hacerlas. No soy terco. Todo lo escucho, lo proceso, me tomo el tiempo para madurarlo. Finalmente, cuando me siento cómodo, acepto una idea y la hago mía. O sea que hay cosas que tomo y otras que no, pero como le digo, trabajo con productores creativos a los que me interesa escuchar.
Entrevista de Ricardo Salton


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