"Terminamos las negociaciones con éxito", afirmó el representante estadounidense para el Comercio (USTR) Michael Froman, en una conferencia de prensa en Atlanta (Georgia, sureste de EE.UU.), junto con los otros 11 negociadores.
Las conversaciones por el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP) comenzaron en 2008 y finalizaron en una sesión maratónica de más de cinco días en Atlanta, en la que participaron Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. El TPP abarca el 40% de la economía global.
Los principales puntos conflictivos de las negociaciones concernían a la duración de los derechos de propiedad intelectual sobre medicamentos biológicos, a importaciones de productos lácteos provenientes de Australia y Nueva Zelanda hacia Canadá y a las de autopartes de automóviles japoneses hacia América del Norte.
El tratado removerá barreras para el comercio y la inversión entre 12 economías de la cuenca del Pacífico, entre ellas Estados Unidos y Japón, y se lo considera un pacto estratégico desde el punto de vista geopolítico para hacer frente a la competencia y el poderío de China.
Para observadores, el TPP es un triunfo para el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en su objetivo de aumentar la influencia de su país en Asia y contrarrestar el peso de Pekín. Y podría también servir de modelo a otros acuerdos que Washington negocia con otros socios comerciales, como la Unión Europea (UE).
El acuerdo "refleja los valores de Estados Unidos y da a nuestros trabajadores una oportunidad para lograr el éxito que merecen", dijo Obama en un comunicado. "Cuando más del 95% de nuestros potenciales consumidores vive fuera de nuestras fronteras, no podemos dejar que China escriba las reglas de la economía mundial", señaló. "Nosotros deberíamos fijar esas reglas, abrir nuevos", agregó.
El TPP deberá ser aprobado por el Congreso estadounidense -lo mismo en el resto de los países-, donde existe una fuerte oposición de los demócratas más progresistas que advierten sobre un costo en los empleos del país.
El canciller chileno, Heraldo Muñoz, dijo que Chile considera "altamente satisfactorio" para sus intereses el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica. "Fue una negociación en la que nuestros representantes actuaron con firmeza y vigor para proteger nuestros intereses y el saldo es favorable", señaló.
En el período 2009-2014, el comercio chileno del sector agropecuario, silvícola y pesquero con los países que integran el TPP tuvo un crecimiento promedio anual del 5,3%. En particular, de los más de 3.000 millones de dólares de exportaciones de fruta fresca al año, un 42% se dirige a esa zona.
Por su parte, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, lo calificó de un "acuerdo de vanguardia" que "se traducirá en mayores oportunidades de inversión y empleo bien remunerado para los mexicanos".
El ministro de Economía de México, Ildefonso Guajardo, afirmó en un comunicado que se trata de un acuerdo "histórico" que fue posible "gracias a la voluntad política, el pragmatismo y la flexibilidad de cada una de las partes involucradas". En particular mencionó la cadena de autopartes-automotriz, la industria textil y productos agropecuarios como el arroz, productos cárnicos y el sector lácteo.
Los países del TPP representan el 72% del comercio exterior de México y son el origen del 55% de la inversión recibida por el país desde 1999.
En Canadá y Australia, en tanto, generó controversias por cuestiones medioambientales y de condiciones de trabajo, así como por las posibles manipulaciones monetarias y de competencia.
Ayer, el primer ministro canadiense, Stephen Harper, negó que el TPP vaya a provocar pérdidas de empleo tanto en el sector agrícola como en el de producción de automóviles. Pero anunció que Canadá destinará en los próximos 15 años 4.300 millones de dólares canadienses (3.225 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a los agricultores y al sector de productos lácteos a mitigar el impacto del acuerdo.
Por su parte, el ministro de Comercio australiano, Andrew Robb, lamentó que su país no lograra un mayor acceso de su azúcar en el mercado estadounidense, pero destacó los beneficios garantizados que tendrán las industrias locales en sectores como el vitivinícola y los servicios financieros.
Agregó que Australia resistió con éxito las demandas estadounidenses para aumentar los períodos de protección para los medicamentos biológicos, evitando un golpe al presupuesto de la salud, y destacó que las bajas de arancel en Japón para la importación de carne dará "una gran ganancias" a los ganaderos locales.
Los países firmantes tienen ahora un plazo de dos años para realizar los cambios internos (aprobación en el Congreso, modificaciones legales, entre otros) y que el TPP entre en vigor.
| Agencias AFP, ANSA, EFE, Reuters y DPA |


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