Tres opositores cubanos, incluida una mujer, fueron detenidos en la propia plaza habanera cuando comenzaron a gritar consignas contra el Gobierno en momentos en que llegaba Francisco en el papamóvil. Uno de los disidentes logró hablar con el sumo pontífice quien le dio su bendición sin que se conozcan mayores detalles de la rápida conversación, mostraron las cámaras de televisión presentes.
Los activistas fueron arrestados por agentes vestidos de civil en medio de forcejeos y gritos. Los arrestados pertenecen a la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), un grupo opositor activo en el oriente de la isla.
El líder de este movimiento, José Daniel Ferrer, dijo que "ellos fueron a la plaza para denunciar la represión". Señaló que uno de los detenidos es Zaqueo Báez, quien dirige "la célula Félix Varela" de la UNPACU, y que todos fueron llevados a un cuartel policial en el municipio de El Cerro, cercano a la Plaza de la Revolución.
Antes de la llegada del Papa a Cuba habían sido detenidos unos 40 disidentes para impedir que participaran en los eventos programados mientras que otros tantos fueron advertidos, denunció Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.
Estos hechos hicieron crecer los reclamos de audiencia con el pontífice, tanto entre la disidencia interna de la isla como en el exilio en Miami.
"El Santo Padre no va a cambiar nada en Cuba", dijo por su parte Berta Soler, líder del grupo disidente cubano Damas de Blanco, quien fue detenida temporalmente ayer cuando se disponía junto a 22 integrantes de su grupo y su marido, el expreso político Ángel Moya, a asistir a la misa papal.
La disidente dijo que recibió reportes de arrestos similares de sus compañeras en la provincias de Matanzas, Villa Clara, Guantánamo, así como de Holguín y Santiago de Cuba, las otras dos diócesis que visitará Francisco durante su estancia de cuatro días en la isla.
Soler refirió que había sido invitada por un responsable de la Nunciatura a saludar al Papa a su llegada el sábado a la sede diplomática vaticana en La Habana, donde se hospeda, pero que se vio impedida de acudir porque ese día también fue arrestada.
En tanto, un grupo de Damas de Blanco y activistas del exilio cubano pidieron ayer en Miami que el sumo pontífice se reúna con los disidentes durante su visita a Cuba y reconozca la existencia de presos políticos en la isla.
| Agencias AFP, EFE y Reuters |


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