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“Para banqueros centrales el riesgo seguirá alto”
Jean-Claude Trichet
El mayor riesgo de crédito soberano tras la crisis financiera y la recesión económica se ha traducido en un aumento del costo y una reducción de la estabilidad de la financiación para los bancos. En definitiva, ha hecho a los bancos más vulnerables ante perturbaciones de financiación, según el informe. Asimismo las decisiones sobre el vencimiento de la deuda pública han cobrado importancia en la dinámica de las tensiones financieras que afectan a todo el sistema.
Los bancos y los gobiernos pueden tomar una serie de medidas para reducir el impacto del riesgo soberano, recomienda el BPI, que es el banco de los bancos centrales y tiene sede en la ciudad suiza de Basilea. Por ejemplo, los bancos pueden mejorar su financiación y su gestión de riesgo de activos y los gobiernos pueden ampliar los vencimientos de la deuda e imponer una regulación bancaria sólida.
El BPI añade que «para poder afrontar las dificultades actuales es fundamental que las finanzas públicas recuperen su sostenibilidad». En este sentido, para atacar la raíz del problema, es importante que los gobiernos implementen estrategias creíbles para estabilizar los límites de la deuda y en algunos países que se mejore la transparencia del nivel de endeudamiento público.
Los déficit fiscales han aumentado notablemente, reflejando los efectos de los estabilizadores automáticos -por ejemplo ayudas frene al desempleo-, las medidas de estímulo económico y el apoyo al sector financiero. Los déficit presupuestarios de los países de la OCDE aumentaron desde fines de 2007 hasta fines de 2010 desde el 1 hasta el 8 por ciento del PBI. Asimismo, la deuda soberana creció en el mismo período desde el 73 por ciento hasta el 97 por ciento del PBI, siendo la zona del euro la más afectada.
El aumento del riesgo soberano desde finales de 2009 ha aumentado el costo de financiación para los bancos y ha reducido su acceso a los mercados en algunos casos. Especialmente los bancos de Grecia, Irlanda y Portugal han visto aumentar las primas de los seguros de default de deuda hasta niveles extremadamente altos y caer con fuerza la emisión de deuda a corto plazo y agotarse sus depó. Como resultado los bancos de estos países se han vuelto más dependientes de la liquidez del Banco Central Europeo comandado por Jean-Claude Trichet. Para los bancos griegos, la financiación de la banca central representaba 96.000 millones de euros a finales de julio además de la liquidez de emergencia. Para los bancos irlandeses esta cifra era de 98.000 millones de euros y para los portugueses de 46.000 millones de euros en agosto.
Agencia EFE


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