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Pereyra cambió estilo y público
Rodeado de una banda profesional (y visitado por su padrino artístico Horacio Guarany), Luciano Pereyra mostró su nueva faceta, más cercana a los baladistas románticos, para delirio del público femenino.
Pocos se acuerdan de que, en sus comienzos, Luciano Pereyra fue cantante folklórico. Con 29 años y más de una década de cantar profesionalmente, lejos quedó de aquel adolescente que competía y compartía con Soledad Pastorutti el espacio del joven prodigio dentro del repertorio nativo. De a poco, este compositor y cantante se fue metiendo en el mundo de la balada, la canción romántica, el estilo hispanoamericano de raíz menos precisa, el lenguaje internacional. Su último CD fue grabado entre México y Miami y producido por Adrián Posse (que cumplió la misma función, por caso, con Santana, Luis Miguel, Thalía o Ricardo Montaner). Y el folklore sólo reaparece a la hora de armar agenda de festivales.
El cambio de estilo le ha reportado a Pereyra mucho más público, más teatros con buena convocatoria, más discos vendidos, muchas más plazas recorridas en distintos lugares del mundo. Por ejemplo ahora, después del alejamiento por un tiempo -producto de una enfermedad que lo tuvo muy delicado-, volvió a la carga con el disco «Volverte a ver» y una larga serie de conciertos-presentación. Fueron cuatro el mes pasado en el Teatro Coliseo, se agregaron estas tres para octubre en la misma sala y tiene ya una importante agenda para el verano en distintos festivales del país.
Su repertorio del presente, sea de su nuevo álbum o de otros anteriores, deja pocas sorpresas. Pereyra es un buen cantante y su garganta trabaja a su favor. El grupo que lo acompaña -que también ha dejado atrás la impronta folklórica- cumple sólidamente con su trabajo. Pereyra se regodea con la atracción que produce en las chicas y las provoca con expresiones nada indirectas: «me encanta estar de nuevo parado aquí, aunque más me gustaría estar acostado con alguna de ustedes», dijo sin eufemismos; o «si te agarro te va a hacer falta un pulmotor», Su padrino artístico, Horacio Guarany, estuvo en la funci´n a la que asistimos y subió al escenario para compartir «No quisiera quererte» y algunos chistes. Y la multitud femenina deliró, una vez más, con un artista que, en los términos del negocio, sin dudas ha encontrado su lugar.


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