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Pese al triunfo, mercado apuesta a dólar más alto
Hoy se sabrá si la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont continuará con este esfuerzo que hizo que las reservas del país estén por debajo de u$s 48 mil millones. Hay que recordar que las reservas a principios de año estaban en u$s 52.420 millones. En diez meses bajaron u$s 4.627 millones, casi un 10%.
El dólar marginal, el «blue» terminó la semana en $ 4,47 y el «contado con liquidación» llegó a $ 4,82, señal de que la fuga de capitales se aceleró.
Este proceso no parece que se detendrá con los festejos de la reelección. El viernes, el Gobierno volcó inspectores de la AFIP, del Central, de la Secretaría de Comercio, policías, y gendarmes para amedrentar a los compradores. Viendo los precios que se alcanzaron y la cantidad de dinero que se movió, se puede decir que el operativo fue un fracaso.
El tema más preocupante es el consumo porque puede ser la primera víctima para revertir este proceso de fuga de capitales. De hecho, en las últimas semanas las ventas minoristas se resintieron por las elevadas tasas de interés y por la diferencia entre el precio del dólar en las casas de cambio ($ 4,2650) y la plaza marginal ($ 4,47). Este esquema de dólar barato y tasas de interés elevada siempre terminó en estrepitoso fracaso y no hay que remontarse a la época de la tablita cambiaria en los 70. Hay ejemplos más cercanos y el resultado siempre fue el mismo: una devaluación.
El Central vendió en la semana u$s 700 millones de las reservas. No se entiende cómo un Gobierno que impide importar desde neumáticos, pasando por libros y revistas, hasta artículos de nueva tecnología para que no caiga el superávit comercial, despilfarra tantos dólares en mantener artificialmente elevado el valor del peso.
La crisis de Europa es una realidad y los países se defienden devaluando y bajando las tasas para evitar la recesión. Eso hace Brasil. La Argentina eligió el modelo contrario y pide para que le vaya bien a su vecino, quien a su vez reza para que China siga creciendo y China ora por la salud de Europa hacia donde van sus exportaciones. El mundo es uno solo y no hay blindaje. El modelo local no aísla a la Argentina de la crisis. Mientras tanto, en el exterior el futuro no está tan claro. La reunión de los países de la eurozona trajo algo de realidad y se sabe que no van a aumentar el fondo de rescate. En dos días más se sabrá qué hará en concreto Europa para ayudar a los países y bancos en problemas. Alemania no quiere comprometer al Banco Central Europeo (BCE) más allá de los 440 mil millones de euros destinados a paliar la crisis. Antes de la reunión el rumor era que ese fondo iba a crecer a 2 billones. Ésta es la primera gran decepción para los inversores que el viernes apostaron fuerte a la suba de los mercados.
Los días que vienen serán tensos, y la Argentina todavía no ha tomado medidas concretas para defenderse. Los bonos están reflejando con sus precios esta situación. El Discount en moneda local, el principal título del canje, cedió más del 3%. Este papel subió fuerte en el último tiempo, pero por compras oficiales. Los de mediano plazo en dólares no mantienen la fortaleza de hace algún tiempo. A estos precios rinden más del 12% anual, que equivale a la tasa que le pedirían a la Argentina para prestarle dinero a mediano plazo. El nuevo Gobierno se hereda a sí mismo y tiene por delante un ajuste inevitable que provocará una baja de los salarios no sólo vía devaluación, sino suba de tarifas. Si no lo hacen los técnicos de economía, lo hará el mercado vía precios. La inflación hace caer el salario real.


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