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Por plazos fijos pagan un 13% (tasa subirá más)
• El alza de los rendimientos es para contener a los depositantes y el traspaso al dólar
Diego Bossio
Septiembre arrancó con un nuevo aumento del dólar, que llegó un centavo hasta $ 4,23. La evolución de los últimos 60 días muestra que el tipo de cambio va aumentado en promedio un centavo por semana. De esta forma, la tasa de devaluación anualizada se elevó a más del 12%. En la medida que se mantenga esa tendencia podría llevar la tasa de plazo fijo a niveles de por lo menos el 15 o un 16% anual.
Se rompió en estos meses la lógica de los últimos años, por la cual la tasa en pesos más que compensaba la suba del dólar. Ahora, la devaluación de la moneda se está produciendo a una velocidad prácticamente idéntica al aumento de las tasas. En otras palabras, para el ahorrista dejó de ser negocio pactar un plazo fijo en pesos a tasas inferiores al 12%, ya que el dólar apunta a un incremento cuanto menos parecido para todo 2011.
El año pasado, por ejemplo, la tasa en pesos oscilaba entre el 10,5% y un 11%, pero el dólar subió apenas el 4,5%. Conclusión: los que se quedaron en pesos terminaron ganando más del 6% cuando efectuaban el cálculo de la rentabilidad obtenida en dólares. Esa misma cuenta hoy da un resultado prácticamente neutro, por lo que para muchos no vale la pena asumir el riesgo. Aquella rentabilidad en dólares del plazo fijo en pesos es clave para mantener a los inversores con plazos fijos que tienen una rentabilidad claramente negativa en términos reales: la inflación prácticamente duplica lo que los bancos pagan en pesos.
Por ahora tanto el BCRA como las entidades vienen resistiendo una suba mayor de la tasa de interés. Sucede que los depósitos aumentan mucho más lento, pero siguen creciendo. Buena parte de esta explicación es que la ANSES, dirigida por Diego Bossio salió a efectuar plazos fijos para compensar el retiro de algunos depositantes grandes que se pasan al dólar. Los depósitos a plazo minoristas hace rato que se mantienen prácticamente estancados.
Pero en la medida que continúe el incremento en el otorgamiento de créditos y que los depósitos aumenten a un ritmo mucho menor, será más fuerte la presión para que las tasas de interés aumenten más rápido. El BCRA también trata de contener la tasa, a través de la inyección de pesos que realiza al renovar sólo parcialmente los vencimientos semanales de Lebac y Nobac. A través de este mecanismo ya inyectó cerca de $ 8.000 millones desde principios de julio.
El temor del Gobierno es que una suba adicional de las tasas comience a impactar en la actividad económica, ya que se encarecería más el costo del crédito. Por ahora hubo sólo un impacto marginal en la tasa que se aplica a las empresas que descuentan cheques o reciben adelantos en cuenta corriente, es decir en el financiamiento de cortísimo plazo. Pero se busca evitar que se encarezca el financiamiento de líneas productivas, como las de mediano plazo dirigidas a las pymes.


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