"Ya no me gustan los cielos azules, prefiero cuando están grises porque entonces no vuelan los drones", dijo ayer Zubair, de 13 años, en un relato estremecedor.
Junto con su hermana, Nabila, de 9 años, Zubair contó cómo su abuela falleció en un bombardeo de "drones" el 24 de octubre de 2012.
"Escuché un grito. Todo se volvió negro", declaró Nabila sobre aquel día en el que murió su abuela, Momina Bibi, de 67 años.
"Mi abuela fue asesinada por un drone estadounidense. No era enemiga de nadie. Era buena y gentil...", agregó la niña en el Capitolio, donde había un intérprete que tuvo que parar varias veces al quebrarse por el llanto.
El padre de los niños, Rafiq ur Rehman, maestro de escuela primaria en la región de Waziristán del Norte, en la frontera con Afganistán, también dio su testimonio en el Congreso de Estados Unidos.
"Mi trabajo es educar, ¿pero cómo puedo explicar algo como esto? ¿cómo explico algo que ni siquiera yo entiendo? ¿Cómo puedo asegurar a los niños que un drone no vendrá y los terminará matando?", se preguntó Rehman.
El relato de la familia fue respaldado por el congresista demócrata, Alan Grayson, quien repudió el uso de los aviones no tripulados y consideró además que ese tipo de arma no sólo alimenta el extremismo sino que también pone en peligro a Washington.
Grayson escuchó a la familia en una oficina del Congreso acompañado por una decena de parlamentarios que quieren la abolición total de los mortíferos robots militares, cuya actuación provocó consecuencias políticas y diplomáticas serias para Estados Unidos.
La muerte de inocentes y el uso creciente de drones se convirtió en un tema diplomático áspero para Washington, que también tiene problemas dentro y fuera del país con organismos de derechos humanos que repudian esa práctica.
El Gobierno de Pakistán, asimismo, no sólo desaprueba ese tipo de arma, sino también considera que esos ataques son una violación a su soberanía.
| Agencia ANSA |


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