El recordado cabezazo que le propinó Zinedine Zidane a Marco Materazzi en la final del Mundial 2006 en Berlín sirve a la prensa italiana para fustigar la presión del presidente Sarkozy.
Roma - Italia estaba enfadada. Molesta, porque su primer ministro, Silvio Berlusconi, fue objeto de «burlas públicas» y escarnios en la reciente cumbre de la Unión Europea en Bruselas, según recogen ayer los diarios. Pero también porque el tiempo apremia cada vez más. El Gobierno de Roma debe definir las reformas y las medidas de saneamiento necesarias para mañana, según la agenda esbozada por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Sobre todo este último era ayer blanco de las iras de los políticos italianos. El presidente francés no tiene derecho a «ridiculizar a Italia», criticó el ministro de Exteriores, Franco Frattini. «Sarkozy, como Zidane», titulaba el diario «Il Giornale», del grupo de Berlusconi, en alusión al cabezazo que el astro del fútbol francés Zinedine Zidane propinó al italiano Marco Materazzi en la final del Mundial de 2006.
El país, sin embargo, también es consciente de que es urgente hacer algo. «No tenemos prisa y sobre todo no tenemos tiempo», dijo Berlusconi días atrás.
Agencia DPA
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