21 de octubre 2011 - 00:00

Siguen apostando por la gran fiesta

Siguen apostando por la gran fiesta
Que Sarkozy llama a Merkel, que Merkel no lo atiende porque es muy petiso; la Bruni aplica su seducción y le explica aquello de la L con los dedos. La alemana se entusiasma y cede a la idea de hacer una fiesta de a tres donde Lagarde irá con su látigo y sus cueros. Que la partusa será el sábado, pero mejor el miércoles así le dan tiempo al cavalieri y otros eurocarcamanes para que la pastillita les haga efecto y se puedan sumar a la bacanal. ¿Los griegos? Sí, pero mejor que no mucho, porque todos han sufrido su antigua costumbre de sorprender por la retaguardia. Lo anterior no tiene mucho que ver con la realidad (¿o sí?). La idea de que mañana o la semana que viene los líderes de la Unión Europea presentarán un plan que no sólo salvará a la Unión Europea, sino que protegerá al mundo de una nueva recesión inaugurando un largo período de prosperidad, tampoco. Hace 22 meses estalló la crisis griega y nadie (honesto) puede decir que se haya dicho o hecho algo que mejorara realmente la situación de la economía o las finanzas comunitarias (en el mejor de los casos se aplicaron curitas, como las compras de bonos italianos y españoles de esta semana). Al contrario, propuestas como la que lanzó ayer el comisionado europeo a cargo de la regulación del sistema financiero, para censurar el rating crediticio de los países en problemas, no hacen más que demostrar que las fuerzas de la no inteligencia -que nos trajeron a la actual situación- siguen muy activas. El pánico que genera en los eurolíderes la posibilidad de que alguien ose manchar el AAA de Francia es entendible, pero no se soluciona tapándose los oídos y gritando no escucho, no escucho. Es cierto que ayer el Dow trepó el 0,32%, cerrando en 11.541,78 puntos, aunque afirmar, como algunos, que fue una apuesta a favor de los europeos parece una exageración, sobre todo con señales como el 6,1% que perdió el precio del cobre (cerró en el mínimo de 15 meses), la impresionante demanda de treasuries indexados a 30 años (en principio la mayor -3,06- a pesar de pagar el mínimo de la historia -0,99% anual-), la baja del petróleo, etc. Tras el cierre otra desilusión, el balance de Microsoft. Gadafi: la muerte no mejora las sociedades, la justicia sí.

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