9 de marzo 2016 - 00:00

Suspenso al estilo italiano

Suspenso al estilo italiano
"No está solo", de Sandrone Dazieri (Bs. As., Alfaguara, 2016, 551 págs.)

"El horror empezó un sábado a las cinco de la tarde, con un hombre en pantalón corto que agitaba los brazos intentando detener los coches". Extenuado, le farfulla a la Policía: "Perdí a mi mujer y a mi hijo; habíamos salido de picnic, me quedé dormido y ya no están". Se sospecha: "Otra esposa maltratada que escapa con su hijo". Pero la mujer aparece decapitada en un oscuro barranco. Y del chico sólo quedan sus zapatillas colgadas de la rama de un árbol. El marido pasa a ser sospechado de haber tramado la escena para cubrir su crimen hasta que aparece la inspectora Colomba Caselli -de licencia tras haber participado en una catástrofe por un atentado, con civiles y policías muertos- y no cree que el marido haya sido el asesino. Entonces debe investigar el caso, encontrar al chico. Para ayudarla convocan a Dante Torre, un paranoico que vive encerrado en su casa y sólo sale para colaborar con la Policía por su capacidad de leer gestos, de descubrir datos, que lo ha vuelto un experto en encontrar personas desaparecidas y en descifrar pistas del abuso de menores.

Ella tiene 30 años, es atractiva, atlética, dura. Él, 42, y ha devenido en maniático -en un friki, según la actualización de la Real Academia- tras haber sido a los 6 años secuestrado y encerrado en un asilo durante 11 años por un psicópata que lo hacía llamarlo padre, hasta que logró escapar. Así se forma una típica pareja detectivesca, una de ésas que aparecen en las series de televisión. Y este libro es una larga, enrevesada y astuta serie en formato libro que trae de todo. Traumas infantiles que de pronto reaparecen involucrando a los protagonistas. Identidades robadas. Atentados internacionales. Complots misteriosos. Entre los malos, "el Alemán". Un pedófilo y asesino serial. La corrupción policial. La encubierta continuación en Italia del proyecto Bluebird de la CIA, que buscaba la alteración y control de la conducta personal, cerrada en 1974 en Estados Unidos después del escándalo Watergate. Experimentos científicos ilegales con intención comercial. El uso de la "nube" para aclarar enigmas. Y, obviamente, cierto romance entre los protagonistas, que son acorralados, apresados, heridos, pero sobreviven.

La novela está astutamente armada para que no se deje de leer hasta el final. Tiene intrigas que dejan en suspenso hasta el momento justo en que se solucionan para dar paso a otra. Está armada con capítulos cortos, y un gancho al final antes del corte. No es una de esas novelas negras, amarillas en Italia, de los clásicos "giallos" del gran Leonardo Sciacia o del admirable Andrea Camilleri, sino un thriller que lleva de acción en acción. Hay que sobrevolar lo escrito sin detenerse a evaluar las frases; es puro entretenimiento, un escape de la rutina.

Sandrone Dazieri fue marginal, okupa, estudió Ciencias Políticas, luego hotelería, fue cocinero, entró en el mundo editorial, dirigió una colección de novela negra, y cuando empezó a escribir se convirtió en guionista de cine y televisión, y luego en autor de best sellers a partir de su policial "Attenti al gorilla". Con el thriller "No está solo", cuyo título original es el freudiano y coherente con el texto "Matar al padre", Dazieri comienza a ser traducido al español, y fue su modo de salirse de la novela negra. "Este libro es mi respuesta al thriller estadounidense donde el raro es el malo y el normal y racional el bueno, cundo en la vida real los 'racionales' son los peligrosos", explicó.

Máximo Soto

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