6 de octubre 2015 - 00:00

Temores ante un plan ambicioso

Ciudad de México - El acceso preferencial a un mercado de 800 millones de personas es el plato más apetitoso puesto sobre la mesa para los 12 países del acuerdo transpacífico (TPP), que tiene entre los convidados sólo a tres países latinoamericanos: México, Chile y Perú.

Por ahora no se conocen los detalles del acuerdo, después de cinco años de negociaciones bajo gran reserva y entre reclamos de mayor transparencia por parte de organizaciones de la sociedad civil.

"En América Latina a nivel oficial hay una posición de mucho optimismo. Ninguno de los tres gobiernos creo que hablará públicamente sobre los grandes peligros", dijo Ulises Granados, coordinador del programa de estudios Asia-Pacífico del Instituto Tecnológico Autónomo de México. "Desde que inició este maratón de negociación había dos grandes rubros sensibles: propiedad intelectual y fármacos, más la relación de inversionistas con el Estado. Existe un capítulo que se filtró hace tiempo donde se estipulaba la posibilidad de que un inversionista pueda demandar al Gobierno de otro Estado. Esto es muy delicado", señaló.

La economista colombiana Alicia Puyana, doctora por la Universidad de Oxford y académica de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en México, dijo que estudios sobre distribución de beneficios estiman que "por el lado de la liberalización comercial no es mucho, porque ya prácticamente todos los países tienen unos aranceles sumamente bajos".

Para la industria automotriz mexicana, que exporta mayormente a EE.UU., un tema clave es si se van a rebajar los requisitos de origen en importaciones desde otros países. "El sector está realmente preocupado", señaló Granados.

Durante las negociaciones del acuerdo, productores de acero de México, EE.UU. y Canadá pidieron que el TPP no otorgara ventajas a productores cuya principal cadena de suministro estuviera fuera de la región del pacto, por ejemplo en lo referente a autopartes.

Para Puyana, todo indica que "los efectos más importantes van a ser en propiedad intelectual y en agricultura, donde ganaría algo EE.UU., pero los países que compiten con él se van a perjudicar". "En medicinas, por la extensión de la vida de las patentes de las grandes farmacéuticas, puede ser que los sistemas de salud se perjudiquen porque no pueden generar o no pueden comprar genéricos, o las patentes van a durar más".

Hace dos años, antes de ser funcionario, el actual ministro de Agricultura de Chile, Carlos Furche, analizó las implicaciones del acuerdo: "No se trata de una iniciativa políticamente neutral. La incorporación al TPP supone sumarse a una estrategia global de contención de China en Asia impulsada por EE.UU.".

Agencia DPA

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