Estos soldados extranjeros, miembros de las fuerzas especiales, no luchan sino que "aconsejan y dan apoyo" a los soldados afganos, afirmó el coronel Brian Tribus, portavoz de las fuerzas estadounidenses, sin dar más detalles.
La ciudad de Kunduz, que cayó esta semana, es la primera conquista importante de los talibanes desde la caída de su régimen en 2001 y supone un grave revés para el presidente Ashraf Ghani y sus aliados occidentales, encabezados por Estados Unidos.
Se trató también de la primera gran victoria del nuevo jefe de los talibanes, el mulá Ajtar Mansur, designado hace unos meses tras el anuncio de la muerte de su predecesor, el mulá Omar, que habría fallecido en 2013.
Según una fuente militar occidental que no quiso identificarse, los soldados de la OTAN son en su mayoría estadounidenses, alemanes y británicos. Sin embargo, los alemanes volvieron el martes a la noche a su base de Mazar-i-Sharif, 150 kilómetros al oeste de Kunduz, indicó un portavoz del ejército de ese país.
En paralelo la aviación estadounidense lanzó desde el martes tres ataques aéreos contra Kunduz y su aeropuerto, donde los combates fueron muy intensos durante la noche, para intentar frenar a los islamistas.
Según los servicios afganos de inteligencia, los ataques mataron a Mawlawi Salam, el responsable de los talibanes en la provincia de Kunduz, así como a su ayudante y a otros quince combatientes.
La conquista de Kunduz por los talibanes y la presencia en Afganistán, por el momento limitada, del Estado Islámico ponen de nuevo sobre la mesa el debate sobre la capacidad de la decisión de Estados Unidos de retirar totalmente su tropas del país en 2016.
| Agencias AFP y EFE |


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