La noticia, en verdad no es nueva porque la decisión de alojar a los refugiados en Buchenwald se remonta a enero pasado, pero fue relanzada ahora con gran sincronización en la prensa británica.
Reacciones de asombro y dolor se originaron en Israel, cuya población no se olvida de los lugares y símbolos vinculado al horror del Holocausto.
Miriam Spitzer, de 77 años, de Tel Aviv, sobreviviente del Holocausto, habló de "sensación tremenda" y opinó que los refugiados no pueden ser alojados en esos lugares que recuerdan el Holocausto.
"Ese campo de concentración -ha dicho a la prensa local- es un museo para recordar la tragedia, no puede transformarse en un alojamiento".
Heinrich Böckelühr, miembro del partido Unión Demócrata Cristiana de la canciller alemana Angela Merkel, defendió la medida. "No puede ser que todos los edificios sigan siendo un tabú 70 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial", indicó.
En Buchenwald -en la entrada adornado con el ominoso "Jedem das Seine" (Para cada uno lo suyo)-, entre julio de 1937 y abril de 1945 murieron 56.000 personas.
El grupo de refugiados se encuentra alojado en pequeñas estructuras construidas en los años 50, en lugar de los antiguos cuarteles para internados, equipadas con literas, cocinas y televisores.
Los refugiados alojados en el lugar reciben además una asignación mensual de 135 euros para la compra de alimentos y artículos de primera necesidad.
"Es una solución de emergencia, pero inevitable", dijo el alcalde del distrito Berlinés de Mitte, Christian Hanke, citado por el diario The Daily Mail.
Abdurahman Massa, un joven refugiado eritreo de 20 años, se "mostró indiferente" a lo que fue el campo en el pasado. "No me importa. Para mí esto es buen alojamiento", dijo al Daily Express.
Otro refugiado entrevistado por The Daily Mail, que vive en el mismo edificio desde hace una semana, afirmó que las habitaciones se encuentran en "buen estado", y agregó que "muchos ni siquiera tienen esto".
| Agencia ANSA y Ámbito Financiero |


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