13 de septiembre 2011 - 00:00

Un cuento chino, alimento de ignorantes

Un cuento chino, alimento de ignorantes
Entre tantos problemas que enfrentan los bancos europeos y norteamericanos (¿cuánto falta para que el Bank of America deje de ser el mayor banco de los EE.UU.?; ¿cómo pegará la crisis europea al City y al JP Morgan, los dos bancos más expuestos al Viejo Continente?), está el de reforzar su base de capital para poder enfrentar la realidad y para cumplir con las últimas reglas de Basilea. El mayor problema con esto es que llevará a un recorte en los préstamos (especialmente los más riesgosos) para poder acumular los fondos necesarios, lo que a su vez minará la expansión económica. La situación es seria y explica que ayer el costo de asegurarse contra el default del sector financiero europeo marcara un récord en 560 p.b. (en días Moodys le bajaría la calificación a los bancos franceses -abriendo la puerta para una baja del país-), contra el default de la deuda corporativa europea marcara el máximo desde principios de 2009 y contra el default de Portugal, Grecia, Italia y Francia marcara máximos históricos. Es obvio que ésta no fue la única causa del 1,52% que perdía ayer el Dow poco después de las dos de la tarde, pero era una de las explicaciones favoritas de los analistas. Por ese entonces comenzó a circular el rumor anónimo que el China Investment Corp. (un fondo soberano) estaba en conversaciones con el Gobierno italiano para comprar parte de los nuevos bonos que se colocarán hoy, lo que disparó en un principio la imaginación de los inversores y luego la desesperada cobertura de posiciones abiertas, llevando a que al sonar la campana el Dow trepara un 0,63% a 11.061,12 puntos. Lo interesante del caso -más allá de evidenciar lo sensible del mercado a cualquier noticia/absurdo positiva o negativa- es que rascando un poco la información descubrimos que fue el Gobierno italiano el que se acercó a Pekín, el ministro de Economía italiano desmintió que los asiáticos estén comprando títulos de su país (y cuestionó al BCE por no hacerlo hoy) y finalmente no entendemos por qué si las compras del BCE no sirvieron de mucho las de los chinos lo harán.

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