- ámbito
- Edición Impresa
Un traumático regreso a la escuela
Así comenzó, al compás del miedo, la jornada para la mayor parte de los 4.700 estudiantes de las escuelas de Newtown.
Los colectivos amarillos volvieron a recorrer las calles de la localidad golpeada por la locura homicida de uno de sus hijos, Adam Lanza, que asesinó a su madre, a 20 niños y a seis de sus docentes antes de quitarse la vida.
«Mejor a la escuela que en casa, mirando los noticieros», dijo Tate Schwab, de 15 años, al ingresar a clase.
Se quedaron en sus casas, en cambio, los niños de la Sandy Hook, la escuela de la masacre, que continúa rodeada de cordones policiales.
Ayer fueron enterrados en el cementerio otros de sus dos alumnos: Jessika Reikos, que amaba los caballos, y Jim Mattioli, el pequeño ítalo-estadounidense que había nacido prematuro.
«Había una broma en familia: quería salir de la panza de la mamá porque tenía hambre», escribió su familia en internet.
Sandy Hook será probablemente demolida, y los niños serán acomodados en una escuela media en desuso. Pero eso no será por ahora. El trauma es demasiado fuerte.
Para los demás, fue una jornada en la que se habló de una tragedia de la cual nadie puede encontrar una razón. «Muchos de nuestros hijos tienen miedo. Vimos niños que debían estar custodiados y no lo estaban. No puedo menos que pensar que pueda suceder de nuevo», dijo el teniente de la policía, George Sinko.
Mientras tanto, las investigaciones continúan. La computadora hallada por la policía en el búnker sin ventanas donde Adam Lanza, el asesino, pasaba horas sumergido en los videojuegos violentos como «Call of Duty», resultó tan dañada que no puede ser reparada y no permitió restituir ningún elemento.
«Ahora será imposible entender en cuáles sitios web andaba o si se había comunicado con alguien», dijo un agente protegido por el anonimato a The Wall Street Journal.
Al parecer, Lanza no dejó cartas ni mensajes que puedan explicar la razón de su gesto.
Ayer se llevaron a cabo exámenes toxicológicos sobre el cadáver del asesino. La policía quiere determinar qué medicinas tomaba y cómo estos fármacos pueden haber influenciado sobre su comportamiento.
Agencia ANSA


Dejá tu comentario