Una Babel para amantes del baile

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Babel Orkesta es una agrupación integrada por cinco músicos y tres actores, que proponen escuchar una combinación de músicas -klezmer, paso doble, vals europeo y criollo, algo de jazz, chamamé, malambo- y participar de un espectáculo donde lo sonoro y lo teatral conviven permanentemente. En lo que se escucha, son evidentes las referencias al folklore centroeuropeo, especialmente al balcánico, de músicos como Emir Kusturica o Goran Bregovic. Y aún cuando encaren piezas del repertorio latinoamericano o del folklore argentino, la tímbrica elegida remite a aquella estética. En lo visual, y si bien en este caso no hay estrictamente canciones, lo absurdo y lo «demodé del vestuario, las caracterizaciones y la gestualidad ampulosa, recuerdan a experiencias como las del grupo humorístico de boleros Los Amados.
Así dicho, no es particularmente interesante y si uno se abstrae del entorno y del modo en que presentan su show, todo quedaría en la reiteración de algo conocido. Pero lo que los distingue y hace de cada jueves una fiesta -sobre todo, cuando el clima lo permite y todo sucede en el patio al aire libre- es la interacción que proponen al público.
Ya desde el comienzo, los actores -que juegan a la vez el papel de mudos maestros de ceremonias y de «facilitadores», con un papel muy destacado de Diego Brizuela- van convocando a la gente para que se sume al baile. Y a poco de iniciada esa sucesión algo caótica de piezas instrumentales (potentes en el sonido de clarinete, tuba, acordeón y percusión), todos están haciendo rondas, intentando un chamamé con una naranja entre cabeza y cabeza o haciendo trencito, como si se tratara de un casamiento popular.
Nada particularmente original, pero sí un muy buen entretenimiento para disfrutar alguna noche de verano.
R.S.

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