14 de enero 2011 - 00:00

Una presa reavivó guerra del agua entre Mendoza y La Pampa

Oscar Jorge
Oscar Jorge
La flamante apertura del proceso licitatorio para la construcción de la presa Portezuelo del Viento en Mendoza reavivó la guerra del agua entre el distrito cuyano y La Pampa, que amenaza con no dar su aval a la estratégica obra si el Gobierno mendocino no aprueba antes el manoseado Convenio del Atuel, sellado en 2008.

Por ese acuerdo, La Pampa autorizó a Mendoza a traspasar parte del río Grande al río Atuel, a cambio de que esta última garantizara un caudal mínimo para el estado pampeano e impermeabilizara los canales de riego para garantizar el excedente de agua.

Sin embargo, ese convenio

-que fue propiciado con bombos y platillos por la propia Presidente- nunca fue ratificado por la Legislatura mendocina y el norte pampeano sufre una desértica realidad al ritmo de un cauce del Atuel exhausto, por el represamiento de las aguas río arriba.

Tras reunirse con Cristina de Kirchner y cosechar el guiño de rigor, el mandatario justicialista Celso Jaque y el secretario de Obras Públicas nacional, José López, anunciaron el pasado martes el inicio de la licitación de la presa de Malargüe, que aprovechará de forma productiva el caudal del río Grande.

Sin embargo, las advertencias pampeanas no tardaron en estallar: «Es un anuncio de ellos; no tiene consenso del Coirco ni de nadie», aseguró el director de Recursos Hídricos pampeano, Néstor Lastiri, en referencia al Comité Interjurisdiccional del Río Colorado, que nuclea a Río Negro, La Pampa, Neuquén, Mendoza y Buenos Aires.

«Hemos tenido una última reunión a fin de año en Coirco y le faltan una serie de estudios, como el de impacto ambiental y el de la afectación de la calidad de agua». agregó el funcionario del mandatario justicialista Oscar Jorge, además de enfatizar que «si no hay convenio, así no se lo vamos a aprobar nunca», en referencia al demorado aval al entendimiento por el Atuel.

La reacción de Jaque no se hizo esperar: «La Pampa siempre buscó una solución al conflicto sobre el trasvase de las aguas del río Grande al Atuel, no sobre la construcción de la presa. Esto no tiene nada que ver con Portezuelo», dijo. Estamos actuando de pleno derecho y tenemos la autorización legal para hacerlo», recalcó.

El proyecto de Portezuelo del Viento tiene una larga historia, aunque recién comenzó a tomar forma en 2006, cuando Néstor Kirchner le prometió al gobernador mendocino Julio Cobos -por entonces aliados políticos- financiar ese dique como compensación por el impacto negativo en el distrito cuyano de la promoción industrial en provincias vecinas.

Por lo pronto, la semana que viene estarán a la venta los pliegos de la licitación, mientras que la intención es completar el proceso de adjudicación en agosto de este año. La obra requerirá una inversión de cerca de u$s 493 millones. «Será una presa que embalsará agua que se destinará al consumo humano, al riego de unas 58 mil hectáreas y a la producción de energía hidroeléctrica», detalló López.

Por su parte, Jaque enfatizó que «se trata de una obra de la que se viene hablando desde hace 41 años» y que, «desde todo punto de vista, es estratégica para Mendoza: será una de las cinco presas que aprovechará el río Grande, el más caudaloso de la provincia».

Según las estimaciones, la construcción de Portezuelo del Viento empleará -en 50 meses de plazo de obra- a 1.500 personas en forma directa y, una vez concluida, generará 210 megavatios de energía. «Será una de las presas más altas de la Argentina, con un paredón de 181 metros», remarcó el gobernador Jaque.

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