Por un momento, viendo los sesgos bajistas, el viernes pareció disfrazarse de «lunes» y que, en cierta trayectoria, se había consagrado como el día más temido de la semana. Abandonando agosto, con algunos «retoques» oportunos en la fecha final la realidad enfrentó al mercado global: con setiembre. Y no tardó mucho en demostrar que todo sigue del mismo modo, aplicando fuertes correctivos bajistas en todas las regiones. El Dow Jones, que esperaba jugar «carta buena» con uno de los índices económicos, debió asumir el lado contrario y como para culminar con pérdida notoria de arriba del 2%. Como Europa venía inmersa en el mismo jueguito -sacando partido de alguna buena nueva que no le pertenecía- el viernes tuvo que asumir la mala y decayendo en todos sus índices, de manera ostensible. Quedaba por ver qué haría el Bovespa, viniendo en una racha de franca mejoría, pero tampoco pudo con lo que le enviaban del exterior para decrecer un 2,7 por ciento.
Y, finalmente, la actuación de nuestro recinto que siempre estuvo debajo del cierre anterior, con mínimo en 2.856 puntos y máximo de 2.922, para cerrar lo suyo con un derrape que llegó al 1,9%. En tal caso, subiendo volumen a casi $ 39 millones efectivos, y con una indeseada conjunción de aumentar cuando precios decrecen.
La semana: una porción de cada mes configuró la semana, donde se vieron el Dow y el Merval como hermanos, con caída del 0,4% para cada uno. Y el índice de San Pablo pudiendo mostrar su acumulado positivo, que llegó a rozar el 6%. Buenos Aires registró «11» papeles en avance contra «46» en deterioro, donde las principales cayeron como en un dominó, salvo un par con saldo neutro. Muy malo el remate del período. La Bolsa, temiendo.
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