11 de octubre 2007 - 00:00
"A mi personaje, hoy lo llamaría Tinelli"
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La intimidad como territorio de descubrimiento
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"The Mad King", la precuela teatral de "Game of Thrones" confirmó su fecha de estreno
Para la actriz,
dramaturga y
directora "el
humor político
surge de lo que
no se puede
modificar. Como
nadie sabe a
qué candidato
elegir en las
próximas
elecciones, se
hacen chistes al
respecto".
P.: ¿Un «Mullholland Drive» argentino? Esperemos que se entienda algo.
M.C.: En cierto modo es un juego para adultos, un rompecabezas en el que las piezas nunca se terminan de unir pero que resulta muy divertido. Al menos nadie se queda afuera. Cada vez que terminamos de ensayar, siempre hay dos o tres personas discutiendo las claves de la obra o anunciando a los demás: «Ya entendí por qué la protagonista hace tal cosa». Además hay mucho humor político.
P.: ¿Se refiere a conflictos sociales y temas de actualidad?
M.C.: A mí me parece que el humor político surge, básicamente, de las cosas que uno no puede modificar. ¿A quién va a votar en las próximas elecciones? Nadie sabe a qué candidato elegir y como no se puede hacer nada al respecto, entonces se hacen chistes. En cambio, si no hay semáforos o si anda mal el subte o el tren, esto genera acciones concretas, como prenderle fuego a un vagón. Pero, en lo macro, uno es una hormiga, no tiene respuesta ante lo que vaya a pasar, por eso el humor funciona como una válvula de escape.
P.: ¿Usted interpreta a todos los personajes femeninos?
M.C.: Sí, pero esta vez quiseavanzar sobre un género pequeño como el unipersonal y probar algo nuevo. Poder contar una historia con un ritmo cinematográfico y que cuando la gente sale tenga muchas cosas para discutir en relación a la intriga. Por eso digo que esto no es un unipersonal. Es una obra de teatro en la que hay una sola actriz.
P.: ¿Y cómo definiría a la protagonista de esta historia?
M.C.: Dolly Guzmán es como una caja china. Está llena de contradicciones, hace cosas raras y como es actriz, también se encarga de interpretar a las otras mujeres que hablan de ella: su madre muerta, que vuelve del más alla; la portera de su edificio; una monja.
Dolly es muy graciosa porque todo el tiempo está tratando de aparentar. En un momento, dice: «Finjo. Cualquier idiota es auténtico, para fingir hace falta talento». Y tiene razón sólo a un idiota se le ocurre decir: «Soy auténtico». Dan ganas de contestarle: «Sí, idiota, sos auténtico».
P.: ¿Sigue participando del espectáculo «3340 con humos de cabaret»?
M.C.: Sí, pero recién retomamos la segunda semana de noviembre porque la actriz Noralih Gago, nuestra maestra de ceremonias, se fue a Egipto con Marley para ese programa en el que van por el mundo y comen insectos. Todos estamos muy contentos porque ya estamos a punto de iniciar nuestra cuarta temporada en el Teatro Anfitrión.
Entrevista de Patricia Espinosa




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